29 mayo 2013

Pinceladas de la semana


¡Hola! Más de una vez tengo que echar mano de la creatividad a la hora de preparar la merienda.  No es que sea lo más original del mundo, pero aprovechando que estos días estoy comprando fresones, se me ocurrió trocearlos y añadirles zumo de melocotón.  Parece que tuvo éxito. ¡Un cóctail de vitaminas!


Sino, un clásico, galletas con nocilla y un vaso de leche.  También bocatas de chorizo, jamón, mortadela, salchichón, etc.. en ese aspecto vamos bien surtidos.


Hay mañanas que no me cunde el tiempo, me lío con el ordenador, visitando otros blogs, preparando entradas, ordenando fotos, consultando recetas, leyendo noticias, (maldito internet)  así que llega la hora de comer y me doy cuenta que se me ha pasado la mañana sin sentir.  Si no tengo el primer plato preparado, esta ensalada siempre me saca de cualquier apuro.  Un poco de pasta cocida, tomate, lechuga, atún, salsa rosa y a chuparse los dedos...


Los días están siendo raros, climatológicamente hablando.  De pronto llueve a mares, y en un momento el cielo se despeja y podemos ver un poco de azul.  Al rato vienen esas nubes grises y cargadas y lo cubren todo.  Así que por más planes que hago con el jardín, lo tengo que posponer una y otra vez. Además con 9º que hacía hoy a la tarde, pues como que no apetece.


Por eso estoy pasando más tiempo dentro de casa, poniendo algo de orden, como el otro día que estuve reorganizando varios rincones del cuarto "multiusos" donde tenemos el ordenador y que sirve también de cuarto de invitados.  Unos libros de mi infancia, unos animalitos de plástico que a punto estuve de tirar el año pasado y una muñeca que tengo desde los cinco años: "¡Susi, aquí unos amigos. Amigos, aquí Susi.!" (no me preguntéis el por qué de Susi, supongo que estaría de moda en aquella época)


Una partida al futbolín olvidada en mi cámara este fin de semana.  No soy muy amiga de los centros comerciales, pero de vez en cuando vamos, sobre todo si el tiempo está tan asqueroso como este mes. Ya sabes, unos bolos, unas cervezas, unos "maquinolos"... Estos futbolines aún conservan el cenicero, de cuando se fumaba en cualquier parte. El juego requiere una gran coordinación, porque estos jugadores tan estáticos no suelen responder bien a las manos inexpertas.



La caja de trastos del peque.  Harta de que me dejase mierdas por cualquier lugar de la casa, nos fuimos juntos a compar una caja en la que guardar todo aquello que digamos, no puede considerarse juguete como tal.  Si tenéis hijos pequeños sabréis a qué me refiero. Él dice que son sus cosas y sus inventos, y yo le digo que me parece genial, pero que sea un "inventor ordenado".


Para acabar, la última creación del mini-chef.  Le dejé hacer, haciendo yo un gran esfuerzo por no llamarle la atención todo el rato, cosas del tipo: "¡ya vale de galletas!, ¡dónde vas con tanto chocolate!, ¡estás poniendo todo perdido!, ¿más chocolate?, etc....".  Una bomba de calorías, pero al final, quedó bonito.  A veces creo que le gruño demasiado, cuando son cosas que tampoco tienen tanta importancia.  Él mismo me dijo que le sacase una foto al postre, todo emocionado.  Es lo bonito de ser madre, estar ahí, observando qué hace el cachorrito, con paciencia y calma, imponiéndote a ti misma el dejarle hacer, para verle luego disfrutar de su obra, y corregirle con dulzura si llega el caso. Pero es tan difícil a veces...  ¿Os pasa lo mismo con vuestros hijos? Pienso, no le digo nada, no le digo nada,... ¡¡¡¡ay, qué difícil!!!!!!!

27 mayo 2013

De paseo por Pamplona - La Taconera

Si hay un sitio romántico y hermoso en Pamplona, ese sin duda es el llamado Parque de la Taconera.  Su trazado básico es del siglo XVIII  y desde entonces ha sufrido diferentes transformaciones, aunque sigue conservando su esencia.  ¿Me acompañas en el paseo?


Esta primera foto es un aperitivo del estilo que predomina aquí.  Queda claro que la inspiración es totalmente versallesca, y eso es algo que.... me chiflaaaaa!!!!!!  Quizás por eso sea mi lugar favorito de Pamplona.  El rectángulo central supongo que está a la espera de nuevas plantaciones de flores.


Hay un entramado de caminos que llevan a pequeñas plazoletas en las que sentarse si quieres un lugar más abrigado de las miradas.


En otras épocas aquí venía la gente bien a ver y ser vistos, aunque también a conversar, cuando la conversación era un arte.  Se hablaba de literatura, de arte, de teatro, de la moda que venía de París. Me los estoy imaginando caminando lentamente por aquí: ellas con sus largos vestidos y sombrillas, y ellos con sus uniformes de gala.


Podemos encontrar diferentes especies de flores y árboles.  En primavera las flores nos ofrecen todo su color y mejor aspecto.  Aunque hay algo que no puedes sentir en las fotos y es el trinar de los pájarosEllos son la guinda de este magnífico pastel.

 
Me encantan estas vasijas.  Las hay de piedra y de hierro.  No me importaría tener una de estas en mi jardín pero digamos que se escapan de mi presupuesto.  Aquí sin embargo, disfruto de ellas simplemente con mirarlas. Fíjate arriba, una hilera llena de ellas, cada una en su propio pedestal de piedra.


Esta estatua se conoce popularmente como "Mariblanca".  Estuvo más de un siglo en la Plaza del Castillo, luego la cambiaron a otra plaza, y desde 1927 se encuentra aquí.  Es bonito verla rodeada de verde y flores, creo que es su entorno ideal, aunque esté un poquito escondida.


A este magnífico árbol, yo le llamo el árbol cansado.  Es inmenso y todas sus ramas están como caídas.  El efecto visual es maravilloso, es como si el árbol quisiese abrazarte para acogerte entre sus ramas.  


Pero no todo son flores y árboles, también hay grandes fuentes con más vasijas, esta vez con pensamientos morados y amarillos.


Y otras más pequeñas y escondidas, más encantadoras quizás.


Si nos acercamos a ella, esto es lo que puede pasar, que "alguien" se empeñe en mojarte.  Pero tener una cámara en las manos es como aquello de "¡cuidado que llevo gafas!".



Seguimos caminando y llegamos al Portal Nuevo, que se abrió en el siglo XVI como otra salida del recinto amurallado que era La Ciudadela.  Por debajo pasa la carretera que lleva al centro de la ciudad. ¿No os pasa que con la edad sentís más vértigo? Desde aquí hay una altura considerable. Me asomé lo justo para sacar la foto.


Pero las vistas son una maravilla.  Inmensos árboles y edificios históricos que se dejan entrever entre ellos.


Nos giramos y vemos el río Arga flanqueado por enormes árboles y el barrio de la Rotxapea.


Dejamos esa zona, y volvemos a La Taconera.  Estos arcos son una réplica de unos arcos góticos que había en un monasterio de Marcilla.  Aquí puedes hacer unas fotos preciosas. Tengo una manía y es que no me gusta que aparezca gente en mis fotos.  Así que a veces me quedo quieta cámara en mano, hasta que llega el momento en que no pasa nadie.  Pero aquí es difícil y más un domingo por la tarde.  Montones de niños que se asoman para ver las gallinas más raras que puedas encontrar, pavos, pavos reales y patos de mil clases.

 
Todo esto era un recinto amurallado llamado "La Ciudadela".  Los fosos que hay en esta parte se adecuaron como pequeño zoo.  En esta parte hay aves pero en el otro lado puedes encontrar ciervos. Creo que a todos los que somos de por aquí, de niños, nuestros padres nos asomaban para echar unos trozos de pan, con el alma en vilo no nos fuésemos a caer.


No se pueden pasar por alto un par de kioskos de los de "toda la vida" para comprar un helado y seguir saboreando esta preciosa tarde romántica, llena de verde y cosas hermosas.
Espero que os haya gustado esta visita virtual.
Hasta pronto.

21 mayo 2013

Bizcocho de yogur con plátano


Como lo prometido es deuda, aquí os traigo la receta de este bizcocho que vistéis en un post anterior.  Es una simple variante del bizcocho tradicional de yogur.  Primero preparo la masa como en la receta del bizcocho de limón, pero el yogur que sea natural y sin la ralladura de limón.


Cuando la masa esté en la fase de arriba, le añadimos dos plátanos en trocitos pequeños o aplastados como más os guste.  La diferencia ha sido que me encapriché de una batidora de varillas eléctrica y esta fue la ocasión ideal para estrenarla, así que separé las claras y las monté a punto de nieve, añadiéndolas al final y mezclando suavemente para que no bajasen.  


Creo que por eso quedó más esponjoso que otras veces.  El horneado esta vez fue de unos 50 minutos a 180º.  Yo añadí el plátano a trocitos pequeños, pero en casa me sugirieron que para la siguiente vez mejor triturado.
Es muy fácil de hacer, ya veréis cómo os encanta.
Hasta pronto.

x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x

P.D. Me gustó tanto utilizar estas varillas, que buscaba cualquier ocasión para usarla, así que a los dos días de comprarla, se me ocurrió hacer lo mismo con la tortilla de patatas.  Monté las claras a punto de nieve y no os quiero contar el desastre, casi tengo que tirar una tortilla de cinco huevos a la basura. Todos notaron algo "raro" en la cena y al final tuve que confesar.  En fin... lo cuento para que no se os ocurra hacer lo mismo.

16 mayo 2013

Anti-rutina



¿Cómo va vuestra semana? Por aquí, al margen de todas las tareas cotidianas y aburridas, intento rodearme de cosas que nos hagan sentir bien, a veces haciendo algo que se salga de la rutina.  Por ejemplo, hace un tiempo imprimí dos láminas de reproducciones de etiquetas antiguas.  Estoy pensando en conseguir un par de marcos de su tamaño, a ser posible antiguos o en su defecto, avejentarlos a mi manera.  Pararme a mirarlas con una copa de vino blanco que sobró del domingo y hacer una composición mental de dónde irían bien, me hace sentir en la gloria.


El peque fue de excursión con su clase esta semana, así que cuando fui a buscarlo no paraba de hablar y contarme todas las cosas que habían visto.  Lo normal hubiese sido volver a casa, pero me desvié un momento de mi trayectoria e hicimos una parada para tomar un helado y un capuccino, así me pudo contar con más tranquilidad parte de sus aventuras.  Algo simple, pero fue un momento muy especial.


Otra pequeña novedad, esta vez creativa, ha sido una carpeta que le trajo al peque su padre para participar en un concurso de dibujos infantil.  Trae unas láminas para colorear y unos lápices de colores.  El dibujo que resulte premiado, gana un viaje a Eurodisney, así que se puso manos a la obra sin perder un minuto. 


Intento cada día hacer un poquito de punto de cruz.  Me relaja una barbaridad, aunque tuve que deshacer la H y la I, porque me colé en un cuadrito con el consiguiente estropicio, pero bueno, nada que no sea subsanable.  Ya he avanzado mucho, aunque la parte más bonita de la labor me espera en la zona inferior.


La calathea que me regalaron para mi cumpleaños, estaba pidiendo a gritos un cambio de maceta.  La tenía un poquito olvidada, y su manera de llamar mi atención fue dejando caer sus grandes hojas, hasta el punto que pensé que se iba a morir.  Ha sido transplantarla, añadir abono y vaporizarla con agua y ha resurgido con una fuerza increible. He sentido una gran satisfacción, aunque todo el mérito es de la planta, claro.


Recordé que tenía una olla de esmalte de hace unos cuantos años, así que el antojo del día fue preparar la comida en ella.  La busqué, la limpié a conciencia y hasta la sopa más sencilla nos supo mejor.  ¿Cómo es que no la había utilizado hasta ahora? Es grande, cómoda y además "vintage" jajajaja....


Acabo ya con el último capricho del paladar.  Salí a comprar al súper y me acordé de cuánto le gusta al peque el chocolate con avellanas, y me pregunté por qué nunca lo compramos.  Dicho y hecho.  El chico tuvo una merienda diferente, y la verdad que me lo agradeció mucho.
Me siento bien con estas pequeñas alegrías, hacer algo diferente en mitad de la rutina, es como ver salir el sol en medio de tanto nubarrón.
Gracias por todos los comentarios tan bonitos que me dejáis.  Eso también es una gran alegría para mí.
Hasta pronto.

14 mayo 2013

Pasear y observar


Cuando era niña ir a pasear me sonaba a algo aburrido, a cosas de mayores que no paraban de hablar y hablar.  Ahora me río porque quizás me esté haciendo mayor y pasear hoy en día me trae a la mente cosas agradables.  Con estos paisajes uno no puede quedar impasible, tiene que salir, mirar al cielo y respirar hondo. 


No hablo de caminar a buen ritmo para hacer ejercicio, hablo de pasear, de disfrutar del entorno, de pararse a cada momento fijándose en las cosas que en una normalidad pasarían desapercibidas.  Como ver una bruja y sentir la necesidad de soplarla para que salgan volando todas las semillas.


Fijarse en las pacas de heno empaquetadas y perfectamente alineadas, y que servirán de alimento al ganado.


Fijarse en esta boca de incendios de un rojo maravilloso, destacando con todo su descaro sobre el tono verde predominante durante todo el paseo.


Fijarse en un viejo almacén de cerámica que encontramos en el camino, y que fue pintado hace muchos años de colores alegres, para hacerse ver entre tanto verde y como preludio del color que vamos a encontrar dentro.  Desconozco si sigue abierto al público, pero sin duda yo pasaría un buen rato dentro.


Me gusta agarrarme a la reja e intentar pegar mi nariz todo lo cerca que puedo al cristal, e intentar abarcarlo todo con mi vista.  ¿No son una maravilla esas vasijas?


Y al final del paseo, sentir ganas de descansar un momento, y pensar, eh......... mejor buscamos otro banco, las ortigas y yo no nos llevamos muy bien (será que de niña me caí en un matorral lleno de estas simpáticas plantas). Aunque debo deciros que esta planta es una de las más completas que existen, tiene infinidad de propiedades beneficiosas para el cuerpo, incluso es comestible.  Así que lo que en apariencia es algo desagradable, puede convertirse en un gran aliado de nuestra salud.
Espero que hayáis disfrutado de este paseo conmigo.
Hasta pronto.

09 mayo 2013

Días rojos




Ayer salí al supermercado a comprar unas cosas y me encontré con estos fresones de Huelva a 0,90 €.  ¿Hay alguien que se pueda resistir? La cosa más dulce que puedas imaginar, no necesitaban azúcar, se deshacían en la boca, una auténtica delicia.  Cuando el peque llegó, me ayudó a preparar un batido para él.  Dejamos unos pocos para su padre, por cortesía más que todo, porque nos los hubiésemos zampado todos.



Para la cena, utilicé unos pimientos del piquillo que sobraron del fin de semana para hacer un pintxo y abrir boca.  Sobre unas tostaditas de pan con pasas, puse una rodajita de queso de cabra y el pimiento encima. 



El martes el peque empezó su temporada de patinaje.  Tuvimos que comprar patines nuevos (no quiero ni pensar el número que calza ya), además de toda la parafernalia de rodilleras, coderas, muñequeras y por supuesto una bolsa de patines para guardarlos, resumiendo, una pasta gansa.  Vamos, que el pobre parece que se va de campamento tres días.  Le he prohibido que le crezca la cabeza de aquí a junio.  El tío va y me dice que el casco es un poco infantil, andaaaaaa....  si quieres te lo pinto de negro. He dicho. 


Toda una sinfonía al rojo, sin duda, y sin predemitación que conste. Acabo con una de las compritas que he hecho esta misma mañana en una tienda de segunda mano.  Siempre, siempre, desde que tengo uso de razón he querido tener un globo de estos. En la tienda ni me he molestado en preguntar si funcionaba dando por hecho que no (para los arreglos está mi Sr. Marido), pero en cuanto he llegado a casa lo he enchufado y..... voilà!!!!  ¡No es maravilloso!  No sé dónde lo voy a poner, ni sé cómo demonios se sujeta, pero es mi sueño de niña.  Aún recuerdo a mi profesora de sexto de EGB enseñando geografía en su superglobo, pues hala, te chinchas... Supongo que habrá países nuevos, y que muchos otros habrán cambiado, pero en fin....  A ver si en otro post os enseño el resto de "hallazgos" .
Hasta pronto.

06 mayo 2013

Un domingo especial


¿Puede haber una mejor manera de empezar el día que con un regalo sorpresa?  Digo sorpresa hasta cierto punto, porque en casa no somos mucho de regalarnos cosas en días que nos señalan (que no días señalados), pero como ya viene siendo habitual, el día de la Madre siempre viene acompañado de un detallito.  El año pasado también cayó algo, por ejemplo mi doble en plastilina, jajaja... (aquí).  Este año padre e hijo eligieron estos pendientes, y no me han podido hacer más feliz, incluso el peque hizo una tarjeta enganchada al asa de la bolsa.  El hecho de ir los dos a una tienda y elegir un regalo para mí, "me llena de orgullo y satisfacción", como diría el otro....


El sábado mi señor marido y yo fuimos a cenar solos, sí solos.  Creo que en dos años era la primera vez.  Organizamos el tema y pudimos disfrutar de un menú degustación en un restaurante al que teníamos ganas de ir hace tiempo.  A eso de las doce ya estábamos fuera.  Tomamos un gin-tonic en la Plaza del Castillo y a eso de la una ya estábamos bostezando como marmotas.  Qué lastima, los años no pasan en balde, jeje..
Así que ayer, tranquilidad en casa, una buena taza de café y a hacer experimentos con la cámara.  Nunca había usado la modalidad automática, y el de arriba es un ejemplo.



El que sí salió fue el peque, que ha descubierto lo bien que se está con sus amigos, más aún cuando ha habido alguna novedad en el pueblo, como un rastrillo solidario, un churrero, hinchables para niños y alguna que otra cosa.  Tengo que confesar que el sábado el peque no se comportó bien, él lo sabe, ya lo ha meditado y creo que como manera de hacerme la pelota, apareció con este florero "vintage".  Con florero o sin florero, me gana la batalla, siempre.  ¡Cómo me conoce! Me costó medio segundo salir al jardín y cortar unas poquitas nomeolvides.


A veces cuando estoy revisando algún post, me da la sensación de que estoy todo el día bebiendo café y comiendo bollería a dos carrillos, pero aunque no sea así, es una de las cosas que más disfruto, sobre todo en días como el de ayer, donde no hay ninguna prisa, ninguna obligación a corto plazo, en donde puedes estar con la pinta que te dé la gana, que no importa, porque estás en casa y estás feliz, con tu cámara, tus flores, un café, un rato de televisión, abrazos de tu hijo, rayos de sol que entran por la ventana y sobre todo meditar y agradecer todas las cosas que tienes, y que no cambiarías por nada del mundo.


Agito mi ramito de nomeolvides y mágicamente salen volando cientos de deseos de felicidad, que salen desde el fondo de mi corazón para todas vosotras.
Por cierto, ¿cómo habéis pasado este día de la Madre? (las que lo seáis, claro) ¿Soléis hacer algo especial?
Feliz semana.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...