13 octubre 2017

¿Otoño?


De nuevo por aquí, intentando poner un poco de orden en las fotos que he ido haciendo en estas dos semanas.  Con este otoño que más parece verano, es una gozada salir a pasear, respirar el aire limpio y sentir el sol en la cara. Antes me acompañaba el chico, pero ahora ni pregunto, me pongo ropa cómoda y mis cascos, y venga, a disfrutar de la música y del paisaje. 


La semana pasada cogí vacaciones para, entre otras cosas, pintar la habitación que dejó el chico al "mudarse" a la de al lado hace un año (creo que ya os hablé de ello).  Por cierto, todavía tengo agujetas...  Cuando todo esté listo, prepararé un "room-tour", jajajaj.... También arreglé mi crisantemo que ya está empezando a echar flores, preparé algún plato especial, puse de postre unos higos que me regaló una compañera de trabajo y mil cosas más que siempre hay que hacer en una casa.
Ah, también ordené mi maquillaje para ir acabando lo que tengo con la intención de reducirlo a lo básico; para ello tengo el firme propósito de no comprar nada que no necesite.  Recuerdo que hasta hace diez años, mi kit se reducía a cuatro cosas, pero no sé cómo llegué a algunos tutoriales de maquillaje en youtube, y entonces sentí la "necesidad" de tener más cosas.  Y sin ser yo especialmente derrochona, he ido acumulando varias cosas de cada, y quiero terminar con eso. En la foto os muestro lo que uso en el día a día, pero en un cajón duermen dos paletas de sombras y otra de contornos, no sé para qué.
¿Os ha pasado alguna vez? Es interesante reflexionar sobre ello.
Bueno, os deseo un feliz fin de semana, disfrutad del buen tiempo que vamos a tener.
Besos ♥♥♥♥♥

24 septiembre 2017

Quince



Mi hijo cumple 15 años hoy. Lo hemos celebrado yendo a un japonés que le encanta.  Hoy el día lo merecía. Hemos disfrutado un montón con la comida tan exquisita y delicada que sirven en este sitio.

Ayer lo celebramos en casa de la "abuelita".  Comimos una paella fantástica, además de unos entrantes de picoteo fabulosos y una tarta comprada que llevé.  Luego una tertulia ente cafés y tónicas, con la visita del gato sin dueño que no nos quitaba ojo y que se posicionó en el centro del jardín a ver qué hacíamos.  El día anterior hice la famosa tarta de galletas y chocolate blanco de Eva Arguiñano con la idea de llevarla como postre, pero quedó un poco "chuchurría" así que la hemos tomado hoy para desayunar, después de clavarle un 15 en todo lo alto y cantar un tímido "cumpleaños feliz".

Esta tarde he estado buceando entre las más de dos mil fotos que almaceno en mi picasa web, y casi no doy crédito a todos los momentos entrañables que están ahí guardados.  Comencé este blog en abril de 2012, y solo puedo decir que se ha convertido en parte de mí.  No concibo mi vida sin mi pequeña Sony a mi lado, guardando todos estos momentos cuando se lo pido.  En casa ya saben, como hoy, que no se puede meter el cuchillo a la tarta hasta que la pesada, osea yo, entre en escena con su aparatejo para inmortalizar el momento.

Qué ilusión y qué sensación de felicidad me proporciona poder viajar en el tiempo en mi propio blog, reviviendo aquellos momentos tan especiales con mi familia.

Al principio de comenzar el blog, me preocupaba mucho cuánta gente me seguiría, si lo que publicaba le interesaría a alguien, si estaba a la altura de tal o cual, si tendría una periodicidad en las publicaciones, etc... Pero todos aquellos miedos iniciales se disiparon completamente con el tiempo.  El blog ha ido adquiriendo su propia personalidad, y me está permitiendo guardar momentos cotidianos de nuestra vida que de otra manera no hubieran trascendido más allá de mi frágil memoria.  Eso es lo que me hace más feliz.

En fin, que estoy muy contenta, que mi hijo ha cumplido quince años, que yo soy un poco más vieja también, que sigo encontrando motivación para fotografiar momentos y publicarlos y que os doy las gracias por estar ahí.  Sé que hoy en día hay otras plataformas como Instagram que van dejando a un lado las visitas tradicionales a los blogs y que se lleva más lo inmediato; la gente tiene mucha prisa como para perder dos minutos en un blog.


Qué bonito me resulta poder revivir los cumpleaños desde atrás (2012, 2013, 2014, 2015, 2016), o esa manita viendo juntos la tele hace cuatro años...

Qué decir de mi chico: a fecha de hoy, sigue ahorrando para comprar una guitarra eléctrica, le gustan los vaqueros negros, las sudaderas grises, sigue mordiéndose la uñas, es elegante al andar, quiere estudiar química, adora la comida japonesa, tiene unos ojos azules como el cielo, mide uno ochenta de momento, me vuelvo loca para comprarle ropa y zapatos, su habitación es su pequeño reino del caos, juega a juegos de ordenador de nombre impronunciable, y aunque su padre cree que se nos está "subiendo a la chepa", yo creo que está en un momento vital, de aprender, de posicionarse ante la vida, de comenzar a dirigir sus primeros pasos en el mundo, siempre con nuestro apoyo y consejo detrás.

Uno de sus grupos favoritos es Green Day.  La canción que mejor le definiría sería "Wake me up when september ends", pero a mí me gusta más esta, jajajaj...



Un beso chicas, hasta pronto ♥♥♥

11 septiembre 2017

Nuevo curso





Casi sin enterarme nos hemos plantado en la segunda semana de septiembre.  El chico empezó el instituto el miércoles pasado y la verdad que no le costó nada levantarse tan temprano, después de todo el verano a "cuerpo de rey".  Me gusta que todos nos levantemos prácticamente a la misma hora, así no tienes que andar con cuidado de no despertar a nadie.  

Hace unos días tuvimos invitados en casa pasando el fin de semana y disfrutamos un montón.  Una buena cena, un par de gin-tonics, y a la mañana siguiente un paseo por uno de mis parques preferidos.  

El resto de los días vuelta a la rutina, preparar comidas, recoger la casa, saborear un café con acompañamiento, coser un roto de una chaqueta, mirar al cielo para que deje de llover y admirar una fantástica hortensia que corté de casa de mi suegra.  La he dejado secando boca abajo y cuando esté lista le buscaré un buen sitio.  Me encantan las hortensias secas.

Tengo muchos planes para este nuevo curso, como redecorar la habitación que dejó el chico (pintura incluida, ainsss....), limpiar el jardín a fondo, reformar un aseo, cocinar platos nuevos, hacer más repostería, quedar más con las amigas, y lo que me apetece muchísimo, vaciar armarios y deshacerme de cosas que ya no utilizo (ya sabes, cayó en mis manos el libro de Marie Kondo...) Una cosa te lleva a la otra, estoy en modo "consumo cero".  Me he propuesto no comprar nada de ropa, ni maquillaje, ni titadas absurdas adquiridas por impulso en los próximos tres meses.  Voy a tratar de finalizar todos los productos que tengo para quedarme con los básicos, y ya en el future intentar hacer mis propios mejunjes.  Ya os iré contando...

¿Cómo han sido vuestros días? ¿Muchos planes para este nuevo curso?
Gracias como siempre por estar ahí ♥♥♥

27 agosto 2017

Se acerca el otoño


Aunque a distancia, pero allí está, agazapado, esperando el mejor momento para aparecer. Lo veo asomar en las noches frescas, en las moras a punto de explotar, en las hojas de los árboles que van cambiando del verde al rojo y en los días nublados y lluviosos como el de hoy.  Por la mañana fuimos a pasear por los alrededores de Pamplona y traje conmigo todas estas fotos.  Por la tarde nos regalamos una comida en buena compañía y disfrutamos viendo caer la lluvia. También hice un bizcocho con huevos caseros (regalo de una entrañable compañera de trabajo) y compré unas bocas de dragón para plantar.
La semana que entra despedimos agosto, y en lo que a mí respecta, con todo el gusto del mundo.  Siento que nace una nueva fuerza en mí, justo la que me quita el verano.  Aunque quedan semanas aún, así que no cantemos victoria tan pronto.
Un abrazo ♥♥

23 agosto 2017

Estos días









Últimamente estoy bastante perezosa con la cámara.  Antes la llevaba siempre conmigo en el bolso, pero ahora justo me cruzo uno pequeño con el monedero, las llaves, el móvil y a correr.  Conclusión, pocas fotos que mostrar, como es logico.  Estas son las de semanas atrás, con un bizcocho en taza del chico, unas flores extrañas que han nacido en el jardín, un escaparate de pelucas, una ensalada hecha por sr. marido, un gintonic un sábado por la tarde, un paisaje de un pueblo llamado Esquivias que rozamos de visita a mis tíos en Madrid, una partida de ajedrez con mi hijo (al que hice jaque mate en dos ocasiones con su consiguiente enfado...) y un helado de menta que pidió sr. marido en un restaurante japonés.

Las tres últimas son de este viernes pasado. Todos los veranos se celebra en Pamplona un evento llamado "La Muralla a la luz de las velas", con miles de ellas dispuestas en el suelo, algún conciertillo y degustación de vinos. Suena bien ¿no?

Fui con el chico, que me propuso salir a dar una vuelta (ojiplática me quedé...), seguramente con la desinteresada idea de comer una hamburguesa por ahí.  Mi resumen de la noche fue:

- casi me parto los piños con los escalones mimetizados en la oscuridad.
- tropecé con un par de velas, poniéndome los bajos del pantalón (negro) hechos unos zorros.
- tuve que lidiar con el omnipresente malhumor adolescente provocado por cualquier hecho sin sustancia que realice su madre, como por ejemplo, respirar.
- salimos zumbando de la única hamburguesería que vimos, vaya usted a saber por qué...
- casi una hora esperando el bus de regreso a casa.

En fin, que cuando llegué no pude sentirme más feliz.  Ahora sí, al menos hice tres fotillos que aunque cutres servirán para no olvidar una noche tan ideal.
Un abrazo.

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