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16 marzo 2019

Un día de marzo


Un paseo por la Plaza del Castillo después de una comida improvisada, unas compritas entre necesarias y superfluas, una organización de trastos del que antaño era un "peque" y que se niega a deshacerse de los recuerdos, la ensalada de sr. marido, y unas pequeñas florecillas de un color violeta perfecto que han nacido solitas en mi desastroso jardín. Pequeñas cosas que me han hecho feliz la semana pasada. La que viene va a ser el polo opuesto. Ya os iré contando.....

07 agosto 2014

Agridulce

Un violín sin afinar, un libro que no avanza, dibujos sin empezar... ejemplos de una pereza estival que se apodera del peque, a no ser que hablemos de artefactos electrónicos, entonces sí, todo el tiempo del mundo es poco.  A veces creo que es una batalla perdida, pero no me desanimo, intento llegar a acuerdos con él.  Más de una mañana le he puesto a pasar el aspirador (solo le pareció emocionante el primer día), y también le expliqué cómo tenía que limpiar su baño, aunque tuve que contar hasta diez en más de una ocasión (ya sabes, la bayeta que chorrea, el donlimpio que cae al suelo y se pisa, en fin...).  Pero también hemos salido a pasear por el campo, fuimos a ver una exposición el martes por la mañana, nos hemos acurrucado juntos en el sofá a pesar del calor, vimos Sherlock Holmes por enésima vez y también hemos tenido nuestras diferencias.  Creo que se avecinan épocas en las que su "vida social" va a cobrar cada vez más peso, y situaciones nuevas se nos presentarán, sin saber muy bien cómo responder como padres.  
El mejor momento de la semana fue cuando recibí un paquete de una comprita que hice por internet.  Aquí es difícil encontrar este tipo de tiendas o mercadillos, no existe como en Francia u otros países europeos una tradición de ventas de segunda mano, así que suelo recurrir a sitios como eBay o Todocolección.  Ya estoy buscando fotos antiguas para poner en los marquitos, aunque les falta el cristal, no sé cómo haré, se me están empezando a acumular algunos marcos.  
Bueno amigas, os deseo un feliz fin de semana.  ¿Habéis hecho planes? Yo por fin sí (suspense).  Espero que el sol nos acompañe.  Nos vemos el domingo en el proyecto 52 semanas, no me falléis.
Un fuerte abrazo

24 julio 2014

Un día de julio


Un atardecer caluroso y helados de bombón en el jardín. Preparo salmorejo en casa (por fin), hacemos limpieza de juguetes inútiles, me encuentro una nota del peque en el frigorífico, cocino verdura fresca... Todo sabe a verano, el ritmo es más lento y extraño a veces.  El césped del jardín da pena, no sé qué hacer con él.  Esta semana salí a mirarlo, por si encontraba algún tipo de inspiración, pero lo que me encontré fue un avispero que se estaba formando en uno de los árboles (mi única fobia conocida son las avispas, abejas y abejorros).  Llamé a sr. marido y después de refunfuñar un rato, tuve que esperar a que acabase la etapa del Tour (que era súper importante), para que saliese al jardín, zapatilla en mano mientras yo me mordía las uñas agazapada detrás del cristal gritando: "¡Cuidadooooooo, no se vayan a enfadar y te piqueeeeeennnn..!".  Bueno, no pasó nada, todos estamos a salvo.  Vuelve la calma.

Un abrazo.

22 julio 2014

Guadalest

Los últimos días de las vacaciones, los pasamos en la provincia de Alicante.  Nos hablaron de un pequeño pueblo llamado Guadalest, situado a unos 25 kms. de Benidorm en el que había un castillo, montones de museos de lo más variopinto y muchas tiendas de souvenirs. No nos defraudó en absoluto, tanto el paisaje, con sus enormes palmeras, las peñas, un pantano en el que hacer paseos en barco y los museos.  Lo mejor es hacer una selección porque no hay ninguno gratuito.  Nosotros estuvimos en el de miniaturas, donde además de muchas escenas y casas de muñecas hay también un belén gigantesco en el piso superior.  El autor de todo eso lleva toda una vida dedicándose a construir estas maravillas y a coleccionar juguetes antiguos.  Disfrutamos muchísimo allí, aunque el peque se resbaló en unas escaleras y a punto estuvimos de tener un disgusto.  Si váis por la zona os lo recomiendo, aunque eso sí, hay que pagar por todo, incluso por aparcar, pero merece la pena seguro.  Compré un jarrón de cerámica de Jaén que estaba de oferta por 3 € y hubiese pasado más tiempo mirando las tiendas, pero los maridos no son compatibles con esas actividades, jajajaj..
Un beso.

13 diciembre 2013

Pilas botón y comida basura


A pesar de que no somos clientes habituales de los McDonald's o Burger King, tengo que reconocer que con niños en casa, a lo largo de varios años se acumulan muchos juguetitos procedentes de este tipo de lugares (si tienes hijos pequeños me entenderás a la perfección).  Además los juguetes parecen reproducirse entre ellos con una facilidad asombrosa.  De vez en cuando toca hacer limpieza, y es aquí cuando hemos de tener especial cuidado.  Empezaré por decir que soy una persona plenamente concienciada con el reciclaje, casi rozando la obsesión.  En Pamplona y su comarca tenemos la facilidad (y la suerte) de tener a mano todos los contenedores posibles: orgánico, papel, plástico, vidrio, pilas, poda, incluso los llamados "puntos limpios" a los que llevar residuos especiales como aceites, pinturas, ropa vieja, etc... solo hace falta que la gente se conciencie de una vez por todas de lo importante que es reciclar.  Cuántas veces he abierto el contenedor orgánico para tirar mi basura y he visto cartones, envases de tetra brick, latas, botellas de cristal... es algo que me indigna profundamente.


En fin.... al grano.  Muchos de estos regalitos que mencionaba anteriormente, llevan en su interior pilas tipo botón, en concreto aquellos que se mueven o tienen luces.  No soy quien para decir lo que hay que hacer, solamente digo lo que hago yo.  Me resulta IMPOSIBLE tirar un juguete de estos, tal cual a la basura.


Con un destornillador suelto los dos tornillos de la tapa y saco una pieza en la que van encajadas normalmente, dos pilas botón. Hasta aquí todo sencillo.


La pieza es ésta que véis en la foto.  Ahora tienes que armarte de paciencia para extraer las dichosas pilas.  Aunque sea plástico, más bien parece hormigón armado.  Yo suelo usar un cuchillo de sierra, no te digo más.
Las pilas botón son las más contaminantes de todas por su alta toxicidad.  Una sola de ellas es capaz de contaminar entre 600.000 y 2.000.000 de litros de agua.  Las hay de mercurio y de litio, siendo las primeras mucho más contaminantes que las segundas.  Las de estos juguetitos no sé de qué tipo son, pero mi preocupación por el medio ambiente me lleva a sacarlas SIEMPRE y llevarlas a reciclar.

Lo ideal sería que no regalasen ningún juguete, para que los niños no asocien la comida poco sana con algo agradable, pero ya que no podemos luchar contra el marketing de estas grandes multinacionales, por lo menos, a la hora de desahacernos de estos juguetes,  tomemos unos minutos para sacar estas pilas tan contaminantes y pondremos nuestro granito de arena evitando contaminar nuestro hermoso planeta.  Creo que es lo mínimo que podemos hacer.
Hasta pronto.

29 septiembre 2013

Disfrutando una fiesta Lego


¡Por fin llegó el día! Todo salió fenomenal, el día soleado, no demasiado calor (excepto en la cocina...) aunque el viento sopló bastante y si los vasos no estaban llenos de refresco casi salían volando.


Los invitados fueron bastante puntuales.  Cada vez que sonaba el timbre y yo iba a abrir la puerta, venían todos corriendo detrás de mí para ver quién era el siguiente que llegaba, lo malo es que cada vez eran más los que me seguían.  Me sentía como mamá pato seguida de sus pollitos, jajaja...


No me compliqué excesivamente con el menú.  De entrada puse tres tipos de sandwiches (paté, chorizo y nocilla) hechos con pan de molde sin corteza y cortados en cuatro partes.  Al lado unos platos con patatas fritas y gusanitos.


Teniendo en cuenta que era un cumpleaños de once años, y que estamos en esa barrera de paso entre la niñez y la adolescencia, intenté que el menú no fuese demasiado infantil.  Les encantaron los sandwiches cortados en ese tamaño, así puedes probar de cada uno sin llenarte.


Mientras comían eso, yo iba preparando unas mini-hamburguesas de pollo, que fue lo que mas les gustó (solo sobró una y os podéis imaginar quién se la comió).  ¡Muy biennnnnn!  Luego preparé una pizza cortada a rectángulos no muy grandes y prácticamente la comieron toda.


Para terminar, la tarta.  La hice por la mañana y la dejé en la nevera.  Ya os comenté que al final decidí echar mano de la creatividad.  Horneé un bizcocho gordito, lo abrí y rellené con mermelada de fresa y lo cubrí con chocolate según este vídeo.  (lo hice al pie de la letra y quedó espectacular)



La adorné con los Lacasitos cuando el chocolate ya estaba más consistente.  Preparé unos banderines atados a dos palillos de brochetas.  ¡Fue emocionante ver sus caras cuando aparecí con la tarta!  Las velas se apagaban constantemente porque hacía bastante viento, pero al final el cumpleañero pudo soplarlas mientras alrededor le cantaban y aplaudían al terminar.


Me sobraron unas cuantas fotocopias de los imprimibles, así que se me ocurrió hacer unas guirnaldas para adornar la pared del jardín.  También pegamos algunas en el mantel, en los vasos y en la puerta de entrada a casa, para que ninguna mamá se perdiese al llegar.


Ya véis que con unos imprimibles de la página que os indiqué en el anterior post, un mantel rojo, platos y vasos de colores, se crea un ambiente colorido con motivos de Lego sin dejarte medio sueldo en ello.  Quise preparar dos fichas gigantes de Lego, y para ello fui guardando envases de mousse de chocolate, pero al final solo hice una, y fue suficiente.


Y cómo no, el regalo que llevaba esperando casi un año.  No ha habido semana que no hablase de él.  Lo buscaba en internet y se lo conocía de memoria sin ni siquiera tenerlo aún. Así que cuando lo abrió unos días antes, no cabía en sí de satisfacción.  Lo montó en un visto y no visto, y cada vez que llegaba de estudiar, lo primero que hacía era jugar un rato.

Fue un bonito día, los chavales disfrutaron mucho, rieron, gritaron, comieron y jugaron.  Algún vaso de refresco cayó al suelo, pero por lo demás se comportaron bastante bien.

Espero que os haya gustado, y que os sirva de inspiración si tenéis que preparar alguna fiesta con temática de Lego.

Hasta pronto.

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Acabo de preparar el collage del mes de septiembre.  Es como un ritual para mí.  Soy una persona muy visual, y disfruto muchísimo condensando en una sola foto lo más representativo de cada mes.  Espero que os guste.  Gracias por verlo.

05 marzo 2013

Un juguete de la infancia


El sábado cuando nos dirigíamos al Mercado de las pulgas, pasamos por una juguetería de las más antiguas de Pamplona.  Recuerdo haber entrado en ella más de una vez con mi madre cuando era niña.  El mostrador era alto y de madera maciza, y los juguetes lo invadían todo.



La tienda ha ido cambiando con el paso de los años.  Introdujeron artículos de ferretería y menaje, aunque sigue quedando una amplia parte dedicada a los juguetes.  Los escaparates siguen manteniendo la forma original.  Seguro que mi nariz de niña estuvo pegada a ese cristal en más de una ocasión.  Recuerdo otras dos jugueterías más, una ha desaparecido y la otra actualmente es un negocio que no tiene nada que ver. 


Así que cuando llegamos al mercadillo un recuerdo a los años pasados flotaba en mi cabeza.  Como os conté en el post anterior, uno de los puestos tenía una caja de cartón con juguetes de plástico de los años 70.  Un blister sucio con algo rojo brillante asomaba por un lado.  Me pareció un teléfono, pero no un teléfono cualquiera, sino mi teléfono favorito de cuando era niña.  ¡No os podéis imaginar cuántas veces me he acordado de aquel teléfono rojo y blanco, como aquellos de los años 20!  Y ahora lo tenía aquí, delante de mis narices.  Mi hijo alucinaba...:"¡Te lo vas a compraaaaarrr!". Sí cielo, me lo voy a comprar.  El vendedor dice que solo cuesta 5 €, pero para mí vale muchísimo más, tanto como viajar atrás en el tiempo casi cuarenta años.  Ni siquiera me he atrevido a abrirlo, es como si pensase que al hacerlo ese hermoso recuerdo va a esfumarse de golpe.  Le echo un vistazo todos los días, y me gusta verlo ahí, a la espera.
Hasta pronto.

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