Esta semana los planes no han salido como estaban previstos. Había un viaje reservado por sr. marido a la playa durante unos pocos días, pero de un día para otro su madre ha tenido unos problemas de salud que le llevaron a estar ingresada en cuidados intensivos durante un día; posteriormente pasó a planta, pero toda la familia ha tenido que estar involucrada en atenderla. El jueves le dieron el alta, aunque tiene que seguir recuperándose poco a poco. Ya que yo también tenía vacaciones esta semana, decidimos hacer una pequeña excursión para despejarnos un poco. Así que fuimos a Tudela, la segunda ciudad más grande de Navarra. No recordaba haber estado nunca, quizás alguna vez de paso, sin más. Hicimos una visita guiada y la verdad que nos encantó. La última foto pertenece al claustro de la Catedral de Santa María. En los altavoces se oían cantos gregorianos, que unidos a la paz que transmitía el entorno, me hicieron quedarme sentada un rato, desde donde veía la imagen que veis en la última foto. Sentí una paz interior brutal, entre los cantos, el trinar de los pájaros, la luz que se reflejaba en las hojas de los árboles, el olor a tierra mojada... uno puede entender la espiritualidad de los monjes que vivían allí. Pensé en mi suegra, y le mandé mis mejores deseos.
Nos vemos en septiembre 😊