Mostrando entradas con la etiqueta Infancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Infancia. Mostrar todas las entradas

01 noviembre 2020

Recordándoles


Las nuevas normas que rigen en Navarra para visitar el cementerio este uno de noviembre, festividad de Todos los Santos, implicaban tantas restricciones, que yo preferí visitar a mis padres unos días antes. La tarde era magnífica, una temperatura de casi veinte grados, el cielo despejado y los últimos rayos de sol de la tarde colándose entre los árboles. Una alfombra de hojas amarillas me esperaba a la entrada y un ángel de piedra parecía cerrar los ojos a mi paso. En mi mano dos pequeños ramos de crisantemos blancos que deposité en los pequeños jarroncitos con la misma emoción de los últimos años. 

Me encanta la paz que se respira en los cementerios, no penséis que soy un bicho raro jajajaj..., pero es cierto, la siento igual que cuando era niña y mi madre me llevaba a este mismo sitio a visitar a un hermano suyo. Recuerdo que ese día siempre llovía y el barro se pegaba a nuestros zapatos, pero yo era feliz porque hacíamos algo diferente que me parecía muy solemne, aunque a mí lo que más me interesaba era buscar los charcos más grandes para saltar en ellos con mis botas "katiuskas" como las llamábamos aquí, aún a riesgo de llevarme una buena regañina...

Ahora acudo yo sola al mismo sitio todos los años, y aunque ya no voy de su mano ni tengo charcos en los que saltar, me siento igual de pequeña en esos caminos flanqueados por cipreses que apuntan al cielo, donde están ellos, o al menos eso espero.
Os mando un fuerte abrazo ♥♥♥

18 diciembre 2014

Recolectando





Sentí una gran alegría cuando el sábado por la tarde después de comer y antes de que anocheciese, le pregunté al peque si quería acompañarme a dar un paseo por unos campos cercanos a nuestra casa y me dijo que sí.  Antes íbamos a andar juntos más a menudo, pero ahora le cuesta un poco.  Gracias al blog, recuerdo uno de aquellos paseos como si fuese hoy (aquí), y me gusta que siga teniendo esa unión conmigo.  El paseo fue emocionante, al menos para mí.  Buscábamos palos rectos, bellotas u otras cosas que pudiesen servir para añadir a una corona de ramas de pino que quiero hacer.  Me encanta esa complicidad que surge entre nosotros, cuando vamos caminando y me habla de sus cosas y puedo saber qué es lo que le interesa o le preocupa, de esa manera me siento recompensada porque veo que confía en mí.  Es maravilloso ver cómo un hijo va creciendo, cómo cada etapa es diferente, y cómo van apareciendo nuevas perspectivas en cada una de ellas.  Vimos un tronco enorme caído en el suelo y quiso grabar sus iniciales en él con las tijeras de podar que suelo llevar en este tipo de paseos.  No pude resistirme a coger unas pocas flores por el camino, en tonos lilas y morados que puse en un pequeño jarroncito junto a los crisantemos amarillos del jardín. Creo que un ramo de rosas no me haría más ilusión que ver esta sencilla composición.
En la primera foto podéis ver nuestra recolección. Si sirven o no para mi propósito, no me importa demasiado.  Me quedo con la preciosa hora que pasamos el peque y yo, caminando en medio de la naturaleza, hablando de esto y aquello, y alimentando un vínculo que espero no se rompa nunca. 
Mi niño, mi amor.
Un abrazo.

09 agosto 2013

José Luis López: mi ilustrador favorito


En un post de hace un año, os enseñé la colección de cuentos troquelados que todavía conservo de mi infancia.  Los que más me gustaban eran los editados por Editorial Saldaña a principios de los 70, y en especial los dibujados por José Luis López Fernández.  Mi idea era hacerle un pequeño homenaje pero aunque he intentado buscar información sobre este ilustrador tan fantástico, no he encontrado nada.  Este dibujante puso color y emoción a mis años de niña.  Las caras de los personajes eran un absoluto estallido de alegría.  El único cuento que no conservé era precisamente el de la foto: Martita la Colegiala, mi favorito absoluto.  Recuerdo que le pedía a mi madre que me lo leyese una y otra vez, no me cansaba nunca.  Supongo que quedó tan gastado que fue a parar a la basura. Lo he retenido en mi memoria durante casi cuarenta años.


A veces lo busqué en internet, pero solo encontraba ejemplares viejos e incompletos, hasta que hace poco vi en eBay una reedición en formato grande y lo compré. ¡Qué alegría más grande cuando abrí el sobre! Recordaba ese alegre despertar de Martita por la mañana.  De niña pensaba: "¿qué hace durmiendo en el balcón?", jajaja... y ese pie de cama, yo creía que era un cepillo gigante.



Aquí mi recuerdo era: "¡Jo, qué dientes tan blancos!" Yo seguramente tendría los de leche aún...


Me maravillaba el colegio al que iba Martita.  Yo fui a colegio público, y pensaba que las niñas que iban a colegio privado y con uniforme se lo pasaban mucho mejor.  Aunque lo que no me quedaba claro aquí es quién era Martita.  ¿No se supone que era pelirroja y llevaba dos coletas? Y ¿qué hacían esas partituras por el suelo?


Esta imagen de la excursión era como viajar al Tirol.  Quedaron grabadas en mi memoria la niña gordita que intentaba subirse al árbol y el bocata que se zampaba la que estaba a sus pies, y que encima la tía se llevaba el termo y además tenía otro bocata de repuesto al lado.  Luego me fijaba en la niña que tocaba la armónica a la izquierda y me parecía que también se estaba comiendo un bocata, jajaja... 


Todo eran alegrías en este cuento (aunque el que yo tenía no era exactamente igual, había alguna ilustración más).  Al final se celebraba una fiesta de cumpleaños en la que todas las niñas iban perfectamente conjuntadas, zapatos relucientes a juego con el vestido y con los lazos.  Había confetis y gorritos, algo que yo solamente relacionaba con la Navidad, fuera de ese contexto me parecía un exceso (en mi mente de cuatro años, claro).


Este dibujante también realizó las famosas cartas de familias de Fournier de los años 70.  Seguro que más de una tuvistéis esta baraja. Esta es la que yo conservo. 

Lo dicho, un gran dibujante de la época del que no he podido encontrar más información, pero que puso el rostro a la alegría y la ilusión en mi infancia.  Si alguien conoce algo más de él, me encantaría saberlo.

Un abrazo y gracias por estar ahí.
Hasta pronto.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...