¡Qué bonito recordar un fin de semana largo que pasamos en Madrid hace poco! No hicimos nada especial aunque sí muy emotivo para mí. Nos acercarnos al barrio donde vivían mis queridos tíos, comimos en el restaurante en que estuvimos con ellos una vez, paseamos por su avenida llena de alegría y pequeños comercios y pasamos por el portal donde ellos vivieron más de cincuenta años. Me alegró ver que aún continúa una juguetería en la que mi tío le compró un juego al chico hace años cuando él era pequeño. Después cogimos el metro y fuimos al centro a dar una vuelta por la típica plaza mayor y sus calles cercanas. Al día siguiente nos esperaba una bonita excursión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchas gracias por haber llegado hasta aquí. Me alegrará mucho que dejes un comentario, los leeré todos. Un beso.