17 octubre 2012

Máscara casera de Saw

Queda menos para Halloween y  poco a poco esta celebración va calando sobre todo entre los más pequeños.   A muchos niños les atrae todo ese mundo misterioso de esqueletos, vampiros, bichos asquerosos y monstruos.   Donde vivimos,  hay un grupo de niños que a eso de las ocho, salen disfrazados pidiendo caramelos diciendo aquello de "Truco o trato" y la verdad que se lo pasan pipa.  A mí me encanta decorar la entrada con telarañas, bichos colgando, calabazas con velas, y todo eso.


Bueno voy al grano.  Esta máscara la hice para Carnaval de este año porque al peque le prometí un disfraz de lo que quisiera (el tema es que otros años lo dejo todo para el final y se tiene que disfrazar con lo primero que pilla), y eligió un "simpático personaje" como Saw (no sé si habréis visto alguna peli, pero ya os aviso que son repugnantes; solo con las fotos que tuve que buscar en internet ya me puse mala).
Saqué fotos del proceso así que aquí os explico un poco por encima cómo lo hice.  Antes de empezar os aconsejo tener delante una foto del susodicho (si tecleáis Saw en Google Imágenes os salen muchas)


 1º.- Inflamos un globo que ocupe como la cabeza del niño.  Con la ayuda de un pincel se van pegando trocitos de papel de periódico mojados en una pasta de cola blanca y agua a partes iguales hasta completar una parte que ocupe más o menos la cara.  Se dan tres capas dejando secar bien entre una y otra.

Cuando esté bien seca pinchamos el globo y lo quitamos.  Calculamos los orificios de los ojos, la nariz y la boca señalando con un lápiz y los cortamos. De un cartón de cereales, cortamos  un rectángulo que pondremos a modo de nariz sujetándolo con cinta de carrocero.  Hacemos dos bolas con papel de cocina y también los pegamos en los mofletes. Con otros dos trozos de papel de cocina se da forma a la barbilla que tiene una forma muy característica. También hay que poner la forma de los labios con papel de cocina.

Una vez que está como en la foto, hay que poner dos o tres capas más de periódico con la pasta para que quede uniforme.


2º.- Cuando esté bien seca pasaremos a pintarla de blanco.  Yo utilicé témperas blancas, pero tuve que dar varias capas, así que no sé si es la pintura más apropiada.  Ahora debéis buscar algo esférico de plástico o dos medias esferas para hacer las órbitas de los ojos.  Yo aproveché unas gafas de los Lunis, les quité la montura, abrí más la zona de las pupilas y las pinté de rojo.  El borde del iris va en negro.



3º.- Esta foto es un moco, pero es para que se vea cómo va quedando.  Coloqué los ojos desde la parte de atrás.  Puse plastilina negra alrededor tanto por fuera como por dentro para sujetarlos bien. (Os aconsejo que vayáis probando la máscara no vaya a ser que los ojos le queden a la altura de la frente y la boca le asome por la nariz como me pasó a mí)


4º.- Ahora viene la parte más artística.  Fijaos bien en la foto modelo que escojáis.  Para hacer las espirales de los mofletes primero practiqué en un folio y luego las marqué a lápiz en la máscara para ir repasando con un pincel y témpera roja.  Pintáis la boca también de rojo.  Yo le di un gesto algo más amable para que no asustase tanto.  Luego resaltáis algunas zonas con sombra negra, como la barbilla doble, alrededor de los ojos y en la frente.

Después de tener la máscara hecha, le ponemos una goma a modo de careta haciéndole dos agujeritos en los laterales.  También compré lo siguiente.
- Una peluca negra en los chinos.
- Una pajarita roja.
- Una americana negra ( de rebajas en el Kiaby, con una oferta de esas de lleva 4 y paga 2 o algo así, esta era una talla S de mujer y me salió casi gratis).


Este fue el resultado.  Me quedó un poco chato, pero para ser la primera que hago no está mal.  De todos modos la tengo guardada a buen recaudo, no se le vaya a ocurrir un día hacerme una bromita y me dé un infarto fulminante.
Espero que os haya servido de inspiración para este Halloween o para los carnavales de 2013.
Hasta pronto.

14 octubre 2012

Largo fin de semana

¡Hola a todo el mundo! Estos días están siendo algo ajetreados, pero haga lo que haga, siempre tengo el blog en mente, pensando en las cosas que me gustaría compartir con vosotras.  Me encanta captar con mi cámara pequeños momentos de nuestra vida cotidiana, porque incluso a mí me sorprenden después.  Siempre descubro algo nuevo, o encuentro una perspectiva diferente en las cosas de todos los días.

 

El viernes preparamos una comida especial, no por celebrar nada en concreto, sino que siendo festivo, parece que no apetece comer lo de todos los días.  De primero una ensalada de tomate con queso de cabra y nueces. Gorrín asado con lechuga y patatas fritas de segundo.  Para beber sangría de cava que solemos preparar en verano porque entra fresquita y rica.  Esta ha sido la última de la temporada. 


Una tarde nos acercamos al Parque de Yamaguchi en Pamplona.  Es un parque inspirado en la jardinería japonesa y como Pamplona está hermanada con la ciudad de Yamaguchi, por eso le pusieron el nombre. También está cerca del Planetario, así que es un plan perfecto para un sábado a la tarde. 


Allí al fondo dormitaban los patos.  Creo que preferían estar echando la siesta, la tarde era un poco fresca para las temperaturas que han hecho últimamente.


Allí donde haya columpios, tenemos que parar un rato.  Es increíble lo que les gusta a los chavales trepar y colgarse de todos estos artilugios.


Incluso puedes "conducir" tu propio tren.  Son tan bonitos y coloridos que no me extraña que luego cueste arrancarlos de allí.

 
También hubo tiempo para comer un chupa-chups.

 
Jugar una partida al Trivial versión Disney.


Y tomar una cena ligera antes de ver un rato la tele acurrucados en el sofá.  Si es víspera de fiesta y no hay que madrugar, solemos ir a dormir a eso de las 11/11:30 h, y estamos más o menos media hora leyendo en la cama hasta que los párpados pueden más que nosotros.


Normalmente el peque cae antes que yo, pero no sería la primera vez que me rindo por completo al sueño, hasta que noto una mano que me golpea el hombro, diciendo: "¡Venga ama, acompáñame a dormir!".
Espero que también hayáis pasado un fin de semana estupendo.
Hasta pronto.

10 octubre 2012

¿Planchas?


Hace tiempo que vengo observando que mucha gente ha dejado de planchar.  Alguna amiga que otra, una cuñada, alguna compañera de curso, (lo siento pero no conozco ningún hombre que planche) coinciden en la decisión de haber dejado de planchar.  Alegan sobre todo falta de tiempo, y que con "estirar" un poco la ropa es suficiente.  Es una opción aceptable, sobre todo con algunos tejidos sintéticos que quedan fenomenal solamente con doblar las prendas,  pero yo reconozco que soy de la vieja escuela.  Para mí es un acto que forma parte de la rutina semanal. 


Me gusta la preparación previa, el despejar la mesa de la cocina, poner la manta y la tela blanca encima.  Agrupo el trabajo de forma individual, es decir, lo del niño por un lado, lo de mi marido por otro y lo mío por otro.  Lo de poner la manta y la tela blanca encima lo heredé de mi madre, aunque supongo que las madres de antes planchaban así.  Por cierto, hace unos meses, fui a Pamplona a hacer unos recados y me hizo gracia ver en una tienda de la calle San Antón un letrero en el que decía que vendían "mantas para plancha", (si no me equivoco el precio era de 8 €  pero bueno, no lo recuerdo bien), así que por lo visto todavía hay "carcas" que seguimos a vueltas con la mantita. 


Generalmente planchar me relaja, menos cuando tengo que planchar algunos pantalones de mi querido marido que tienen que llevar raya en medio por imperativo legal.  ¡Ostras, eso es lo que más me cuesta! No hace mucho el pobre se fue a trabajar con dos rayas en cada pierna....(ejem....corramos un tupido velo)  pero bueno, al margen de estas pequeñas anécdotas, me gusta el olor que desprende la ropa al planchar, el tacto que va adquiriendo, ver el orden en que van quedando las prendas.   Es como un ritual, la radio y la plancha. 
Y tú, ¿planchas o estiras?
Hasta pronto.

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