28 octubre 2012

Es otoño cuando ...

Tuvimos amaneceres nublosos y tardes soleadas la semana pasada.   Mucha agua y ráfagas de viento que se colaba por las rendijas.  Ya llegó.  No hay vuelta atrás.  Lo tengo claro cuando nos ponemos las medias.


Cuando los crisantemos empiezan a despertar recordándonos a quién hay que recordar dentro de poco.


Cuando las abelias se empiezan a adormecer.


Cuando disfrutamos de una infusión caliente.


Cuando acabamos de ver las primeras nieves en las montañas cercanas, cuando hemos encendido la calefacción notando enseguida el calorcito flotando a nuestro alrededor, cuando levantas la persiana a las ocho y ya es de día, cuando el color ocre va ganando terreno al verde, cuando disfrutamos el tiempo de estudio mientras afuera diluvia.



Cuando el color naranja invade nuestras rutinas.


Ahora es cuando ya no hay vuelta atrás.  Llegó el otoño.
Hasta pronto.

21 octubre 2012

¡Llegó el circo!



En un pueblo pequeño no suelen suceder demasiados acontecimientos, así que cuando cada año llega el circo, corremos a verlo el peque y yo.  Suele ser un circo francés, y no estoy segura pero creo que fueron los mismos del año pasado.


Siempre me impresiona la vida nómada que llevan estas personas, viajando de un lugar a otro, representando sus espectáculos, a merced de la climatología.  Porque somos así de falsos, si llueve parece que nos vamos a encoger y no salimos de casa ni a por el pan.


Sin embargo ellos deben ser fuertes y luchadores.  Desde la comodidad de nuestra casa calentita y a resguardo de la lluvia o del frío, estas cosas no nos preocupan demasiado, a no ser que seamos agricultores o tengamos una celebración o una salida al campo con la familia.  Ellos tuvieron suerte, el sol les acompañó los días que estuvieron, aunque poco después han llegado las lluvias.


Intenté convencer al peque para ir los dos a ver la función de las 19 h, pero no quiso, y eso que le insistí.  No es que a mí me entusiasme el circo, pero los precios no eran demasiado caros y no me hubiese importado aportar mi granito de arena para que espectáculos como estos sigan llevando la ilusión a los pueblos. 


Traían consigo animales diversos, como serpientes, caballos, llamas, cabras, un dromedario...



Los dejan pastando en un pequeño descampado que hay cerca de donde colocan el circo.  La gente se acerca a verlos y los niños se emocionan de verdad.  Hay que tener cuidado con las llamas porque si te acercas demasiado te escupen y no es muy agradable que digamos.


Estuvieron solo dos días, porque un pueblito supongo que no da para más, así que solo me queda desearles una feliz taquilla donde quiera que vayan,  que sigan alegrando las caritas de tantos niños y que el negocio siga adelante a pesar de los momentos difíciles que nos toca vivir a todos.
Hasta pronto.

19 octubre 2012

En el fondo del armario

¿Es posible que los días pasen tan deprisa? Hemos liquidado más de medio mes y dentro de nada estaremos en noviembre.  El curso escolar ya ha cogido buena marcha, después de un mes de septiembre en el que todo suele estar patas arriba.


En casa también estoy intentando imponer buen ritmo.  Una de las tareas pendientes era la de transplantar los nomeolvides azules a un tiesto. ¿Recordáis lo pequeñitas que eran? Pues mirad cómo han crecido. Espero no haberlas chafado con el cambio, porque hay plantas que son muy "señoritas".  Si todo transcurre según lo previsto tendré unas bonitas flores azules en un bonito tiesto azul.


También me he dedicado a hacer limpieza a fondo del cuarto del peque.  Eso incluye sacar montañas de juguetes que ya no se usan y apartarlos para donar en la campaña de Navidad.  Cuando me entra la vena de deshacerme de cosas suele ser peligroso.  Llené una bolsa con montones de muñequitos y animales de plástico, pero al día siguiente me fijé en una ovejita que me miraba con ojos tristones y decidí rescatarla junto con otros amiguitos. Ahora coronan una colección antigua de cómics de Tintín.


En el fondo de otro armario me topé con mi vieja máquina de escribir.  Mis padres me la regalaron cuando cumplí trece años y con ella hice algunos trabajos de la EGB.

 

Al peque se le pusieron los ojos como platos cuando vio el artilugio, hasta el punto que se la ha llevado a su cuarto y allí pasa entretenido algunos ratos redactando su "diario".  ¿No es bonito escuchar de fondo el teclear de una máquina de escribir? Es como viajar hacia atrás en el tiempo.  Me recuerda a aquellas enormes gestorías de los años 70 en las que ese sonido era constante.  De pequeña mi padre solía llevarme cuando tenía que hacer algún papeleo y para mí era como entrar en otro mundo.
Cuando el peque empezó a teclear, me preguntó: "¡ama, cómo se borra! Jajajaja... qué gracia hijo.  Aquí no hay vuelta atrás." Pobrico él, la tecla de borrado no existe, buen pegote de Tipex y a correr.

 

Aunque no todo ha sido trabajar claro.  Después de comer y recoger la cocina, suelo ponerme en el ordenador un rato, aunque hay un momento del día que también disfruto mucho y es después de cenar, cuando me pongo un café cortado y empiezo a revolver periódicos hasta que encuentro algún sudoku sin hacer.  Si son fáciles los acabo enseguida, pero éste en concreto era de los puñeteros.


También he tenido tiempo para hacer un poco el ganso.  "¿Dónde vas con el Scrabble? Calla, que son cosas mías". A que vosotras amigas blogueras me entendéis.  Pues claro.


Espero que paséis un buen fin de semana aunque necesitemos paraguas.
Hasta pronto.

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