Hoy nos hemos despertado sin prisa, con esa sensación relajante de saber que no tienes nada urgente por hacer, tan solo holgazanear un poco en la cama antes de levantarte. El día ha amanecido luminoso, con alguna nube blanca que parecía tener prisa en pasar. En días así me apetece salir a respirar, llenar los pulmones de aire puro y fresco. Después de desayunar le he propuesto al peque ir a la Protectora de Animales a pasear algún perro, porque sé que siempre me voy a encontrar un sí como respuesta.
Mi hijo y yo siempre hemos querido tener un perro, pero como en casa es un tema "delicado de tratar" (de momento), en verano le propuse al peque ir a pasear perros en los ratos libres, no solo para que tenga contacto con los animales sino para que sea consciente de la responsabilidad que es tener un perro. Es así como liberamos nuestro amor por los animales, de forma dosificada y dando nuestro tiempo a aquel perro que lo necesite, sin mirar si es grande o pequeño, guapo o feo, tranquilo o enérgico.
Hoy nos tocó un amor de perrito llamado Oker. Por la carita que tiene juraría que es un cruce de pastor alemán con algún otro pequeñito.
Al llegar a casa, nos hemos cambiado de ropa y como no teníamos nada preparado para comer, hemos ido a comer fuera. El café lo hemos tomado en la terraza del restaurante, aunque la temperatura era de unos 11º. Cuando el sol salía se agradecía. Aunque estemos en noviembre todavía calienta con fuerza, lo que pasa es que había unos nubarrones grandes y grises que no presagiaban nada bueno.
Una cerveza antes de volver a casa, y hacer planes mi marido y yo, sobre la organización de una cena en casa, con todos nuestros amigos. Hace tiempo que tengo ganas de reunirnos todos, con una comida sencilla pero rica, compartir unas copas de vino, saber cómo nos va a todos, echar unas risas, bromear, recordar viejos tiempos y felicitar algunos cumpleaños que coinciden en estas fechas.
Todavía quedan detalles por pulir, pero estamos muy emocionados con la organización, más o menos tenemos la fecha elegida, así que os mantendré al tanto de todo.
Así ha transcurrido nuestro domingo, nada del otro mundo, relajados, disfrutando de la compañía de un perro aunque no sea nuestro, de un café con el sol en la cara, de los planes venideros, de un lacasito y una cerveza, en definitiva, cosas que nos hacen sentir bien.
Hasta pronto.