16 marzo 2014

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1. Tenemos la suerte de contar con unos jardines públicos preciosos, cuidados con gran cariño y profesionalidad.  Siento una gran alegría al pasear entre narcisos y jacintos, y poder disfrutar de esa explosión de color que irá aumentando conforme vayan avanzando los días. 


2.  Pero también disfruto viendo cómo un pequeño brote ha conseguido surgir de entre las baldosas del porche de nuestro jardín, con toda la fuerza de la que es capaz.  Me dio pena arrancarlo, así que de momento se ha quedado ahí, a la espera.


3. Me estoy planteando seriamente darle un nuevo aire a este rincón.  No sé por qué, pero nunca le he prestado demasiada atención.  Trastos y carpetas se van acumulando sin ningún orden (he intentado que no veáis mucho más alrededor, jajaja...)  El cuadro de Miró es una lámina que mandé enmarcar hace unos 23 años, cuando vivía con mis padres y debió ser con uno de mis primeros sueldos.  Ha venido conmigo a todas partes, y me sigue gustando igual, por esa frescura que transmite, esos trazos casi infantiles, ese aparente desorden...


4. Mi nueva adquisición.  Una pequeña maceta de "ficus sunny" por 1,75 €.  He leído que necesita abundante luz natural y un sustrato húmedo.  ¿A qué vas a durar mucho tiempo entre nosotros?


5. Atención: poneros las gafas de sol, que llega la última compra del peque, a saber, una chuchería que consiste en un tubo con un líquido "comestible" y una bombilla leed roja, que ilumina el interior. Ahora sirve para dar color a la hora de acostarse, aunque más parece un laboratorio de revelado de fotos.  Intenté atrapar ese momento lo mejor que pude, pero de diez fotos solo se salvó esta, así que podéis imaginar cómo eran las demás.

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Un fuerte abrazo, gracias como siempre por vuestros comentarios, sobre todo del último post, con vuestros buenos consejos sobre cómo tratar mis bulbos de narcisos.  ¡Sois maravillosas!

13 marzo 2014

Una sorpresa en el jardín


Esta mañana he salido al jardín a buscar un semillero que guardo en el arcón.  Ayer caí en la tentación y compré un sobre de semillas de boca de dragón, una flor espectacular que descubrí hace poco y que he visto que crece bien en los jardines públicos donde vivo.  De pronto, y casi abajo del todo, he visto una bolsa de plástico con unas "cosas" dentro, ¿qué era eso? ¡Ahhhhhh....! los bulbos de narciso que guardé el año pasado siguiendo los consejos de una compañera de trabajo que me dijo que los guardase para el año siguiente, así tal cual, metidos en una bolsa.


¿No es increible cómo ahí dentro, sin luz, sin agua, casi sin oxígeno, hayan germinado esos pequeños brotes?  He sentido una alegría inmensa dentro de mí.  Los planes que tenía para plantar las semillas han quedado aparcados de inmediato, y me he dedicado a colocar los bulbos en cuatro pequeñas macetas, con algo de tierra y un poquito de agua.


¡Estoy emocionada! Los he tratado como si fuesen la joya de la corona, con todo el mimo del mundo, casi como pidiéndoles perdón por haberme olvidado de ellos.  Han tenido que sufrir temperaturas bajo cero metidos en una bolsa de plástico, y aún así la naturaleza ha hecho su trabajo.  ¿No es maravilloso? Espero darles mejores cuidados a partir de ahora.  Los he puesto en el salón, al lado de una ventana con mucha luz.
¿Habéis tenido bulbos de narcisos? Cualquier consejo será bienvenido.  No quiero que mi torpe mano estropee este pequeño milagro de la vida.
Un fuerte abrazo.

11 marzo 2014

De paseo por el Bosque de Orgi


Ante las buenas previsiones meteorológicas para este pasado fin de semana, planeamos esta pequeña salida, justo el día anterior.  La elección fue el Bosque de Orgi, a unos 25 kms. de Pamplona.  Es un lugar al que hemos ido unas cuantas veces, y siempre te deja un buen sabor de boca.


Llegamos cuando una ligera nieblina permanecía aún en el ambiente, dándole un aire de cuento de hadas, como si fuésemos Hansel y Gretel que encuentran la casa de la bruja allá a lo lejos.


Pero lo que encontramos es la caseta de recepción, si quieres información o algún folleto.  El bosque de Orgi pertenece a la categoría de robledales húmedos, algo bastante escaso ya, por eso este es un lugar protegido y acondicionado para recorrerlo sin interferir en su desarrollo.  Hace 4.000 años ya existía este robledal pero mucho más extenso.


Se ha dejado que el robledal siga su curso natural, que la naturaleza haga su trabajo, por eso nos gusta recorrerlo despacio, observando todo a nuestro alrededor, sin alzar la voz incluso, para no molestar a toda la fauna que aquí vive.  Hay un puesto de observación de pájaros, en el que vimos fotógrafos profesionales, con unos objetivos impresionantes y toda la paciencia del mundo.


Nos quedamos fascinados con las decenas de telas de araña que mojadas aún por las gotas de rocío se hacían más visibles gracias a los rayos de sol.


Hay un laberinto que te lleva al interior del bosque, por unos caminitos habilitados, incluso pueden recorrerlo las personas ciegas gracias a una cuerda que sirve de guía.  La vegetación aún no ha florecido y el laberinto quedaba un tanto desnudo, pero disfrutamos mucho.


Me encantan las zonas encharcadas.  Un sendero las rodea, por lo que puedes disfrutar de ellas sin mojarte los pies, deteniéndote unos instantes para ver el azul del cielo reflejado en ellas.



Las ramas de los árboles se retuercen, tomando formas increibles.  El musgo y las hiedras abrazan estos robles centenarios.


Muchos de ellos tienen 200 años de antigüedad, aunque algunos la superan.  ¿Te animas a contar los anillos? Seguro que salen más de 100.



Grandes troncos caídos en el suelo, que seguramente servirán para acoger insectos o pequeños animales.  También sirven estupendamente para hacer fotos divertidas trepando por ellos.


La excursión acabó en los columpios de los que os hablé en el post del domingo.  Me recuerdan mucho a mi infancia, cuando estos artilugios eran de hierro y el suelo de cemento o simplemente tierra. 


¡Cuántas horas habré pasado yo jugando en columpios como éstos! Eran un poco simplones, comparados con los de ahora, claro, con el suelo mullidito y todo, pero disfrutábamos tanto ¿verdad?


Espero que os haya gustado nuestra pequeña excursión.  Prometo que no volverá a pasar tanto tiempo antes de realizar nuestra siguiente salida de "De paseo por..."
Hasta pronto.

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