18 abril 2014

Dos años


He estado realmente cansada esta semana.  El trabajo fuera de casa y luego todo lo que hay que hacer dentro, me han pasado factura.  El poco tiempo libre que me ha quedado lo he pasado leyendo o tumbada en el sofá. A pesar de que sr. marido se encarga de preparar las cenas y hacer la compra, llevar un hogar conlleva muchos otros aspectos que dejan poco tiempo al relax.  A eso hay que sumar el calor repentino que hemos tenido y que a mí en particular, me deja completamente tirada.  Hemos pospuesto nuestro viaje a Madrid por motivos "logísticos", pero ya estamos contando los días que faltan para ir.


Sin embargo me relajó mucho salir al jardín, cortar unas ramas de pino y montar un par de jarroncitos que han puesto alegría en el salón y en la cocina, ya véis que no son nada del otro mundo, pero me gusta el aspecto fresco y natural que desprenden.  El de la cocina es un bote de tomate frito que me sirve de florero (de momento sustituye a la jarra de colores que me cargué) y al que le he puesto unas ramas de olivo.  He hecho planes y más planes con el jardín, pero solo para mis adentros, creo que aún tardarán un tiempo en materializarse.  Sr. marido es el pragmático, yo soy la soñadora, él me hace poner los pies en la tierra, yo imagino un pequeño rincón de hadas y duendes, a él le cuesta ver las hadas, pero están ahí escondidas, en algún lugar entre las abelias y los pinos, esperando...


Mañana el blog cumple su segundo año.  Por lo visto hace tiempo marqué ese día con un círculo rojo en mi calendario de mesa, y si no hubiese sido por eso, quizás ni me hubiese acordado.  Podría dedicar un post entero a hablaros de lo feliz que me sigue haciendo mi blog, de cuánto disfruto revisando antiguas entradas o incluso mirando alguna receta que yo misma publiqué, por no hablar de la gente estupenda que he ido conociendo y que está ahí día tras día.  Han sido 200 entradas, más de 700 fotos, y por supuesto la misma ilusión (o más) que cuando empecé.  

Un fuerte abrazo y que disfrutéis de estas vacaciones de Pascua ♥. Nos vemos el domingo en el proyecto 52 semanas.

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P.D.  No descarto hacer un pequeño sorteo en breve para agradeceros vuestra fidelidad, pero voy a esperar un poco aún, quizás a la vuelta de nuestro viaje, cuando esté más centrada y organizada.  

13 abril 2014

15/52


 

 



Unos días un tanto anodinos, han dado paso a un fin de semana algo más entretenido.  El tiempo ha sido soleado y agradable, a pesar de que un viento fresco nos ha estado golpeando a menudo.  Todavía no podemos confiarnos, aquí siempre tenemos que ir con precaución, un pequeño paraguas en el bolso y una chaqueta "por si acaso" son nuestros mejores aliados.  Nuestra semana no ha sido muy diferente a las anteriores, madrugones, desayunos ("¿no puedes tener más cuidado con el colacao?"), prisas de última hora, ¿qué pongo para cenar?, ¡se me olvidó comprar el pan!, ¿te caiste en el patio y traes roto el pantalón?,... Hasta que llega el viernes y esa tensión se va relajando.  Aunque tengamos que madrugar igual, desayunar igual, mancharnos igual y comer igual, todo fluye con otro ritmo, con otra expectativa, con una ilusión que tan solo durará dos días, pero que es como la zanahoria que se le pone al burro para que siga adelante.
Hemos dormido hasta las 9 a.m., hemos visto la televisión tumbados en el sofá, hemos visitado a la abuela que nos trajo chocolate de Alemania, hemos leído, he descubierto el Ave María de Caccini y ya metidos en cosas espirituales hasta hemos participado en la pequeña procesión del Domingo de Ramos de nuestro pueblo.  Me queda un poso tranquilo y relajado que espero que dure varios días.  Estamos planeando un viaje a Madrid para la próxima semana y eso sí que son novedades.  Os mantendré al tanto. 
Feliz semana a todas.

11 abril 2014

Pensamientos de todo tipo





Todos los años por estas fechas me gusta poner algo de color en mi macetón de barro del jardín.  A lo largo del tiempo he plantado en él plantas aromáticas, dalias, prímulas, nomeolvides y margaritas, así que este año quise cambiar y plantar pensamientos.  Fuimos a una tienda de jardinería aunque me sentí un poco frustrada porque los que había estaban bastante feos, algunos ni siquiera deberían haberlos puesto a la venta, pero yo iba con la clara intención de traer conmigo siete pensamientos, con lo que me llevó un buen rato seleccionar aquellos que estuviesen en buenas condiciones. 


Todos los días miro mi jardín y pienso qué hacer con el césped.  Hace poco tuve una especie de "revelación".  He estado leyendo acerca de cómo sustituirlo, y me he encontrado con una tendencia llamada "pradera natural".  Me gusta mucho la idea.  Creo que los que en su día compramos una vivienda unifamiliar nos hemos obcecado con tener un trozo de césped sea como sea, además de pretender que esté verde todo el año...  Yo me pregunto ¿para qué quiero yo un trozo verde todo el año? ¿tengo que invertir tantísimo tiempo en ello? ¿por qué derrochamos tanta agua? ¿no es ir en contra de la propia naturaleza? ¿por qué no la escuchamos un poco?



Si dejo que siga su curso me encuentro con diferentes especies de trébol, dientes de león  o margaritas silvestres que nacen de forma espontánea y que miro con el entrecejo fruncido sin saber muy bien cómo reaccionar: ¿esta cosa tan bonita, es una mala hierba en mi "impoluto césped verde"?


Hay varias partes en el jardín: el porche con la mesa y las sillas, el césped, un camino de grava, los cipreses para conseguir "cierta intimidad" y una parte libre en la que planté especies que crecen bien en nuestro clima y con esta tierra arcillosa.  Aquí las abelias renacen todas las primaveras y el resto (que no sé cómo se llaman) cada año están más y más frondosas.


He tenido una gran alegría, porque el año pasado cuando planté los nomeolvides, esparcí a voleo algunas semillas por el jardín, y ahora han nacido preciosas flores azules.  Así que después de estos "pensamientos", he llegado a la conclusión de que tenemos que aliarnos con la naturaleza, no ir en su contra, sino ayudarla a avanzar, con lo que la opción de pradera natural me está haciendo reflexionar. Disfruto mucho observando mi jardín, y me gusta verlo cambiar, transitar de unos colores a otros, e incluso ver cómo albergan pájaros que nos alegran con sus trinos todas las mañanas.  La única persona que se ocupa del jardín soy yo y reconozco que mis buenas intenciones superan las acciones que llevo a cabo, por eso creo que esto va a cambiar a partir de ahora.  Una frase me ha marcado y es la siguiente: "Una pradera (jardín) que  no cambia su aspecto en ninguna estación es lo más parecido a una planta artificial".
Tengo que tomarme en serio este tema, aunque como siempre voy tarde, según he leído el mejor momento para plantar una pradera natural es de septiembre a noviembre, aunque también se puede hacer entre marzo y abril, osea que aún me quedan 19 días de plazo...
De momento hay varias tareas urgentes en el jardín, como mejorar y airear un poco el sustrato de los árboles y las plantas, el resto tendrá que esperar un poquito aún...
Os deseo un maravilloso fin de semana amigas.

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