Un violín sin afinar, un libro que no avanza, dibujos sin empezar... ejemplos de una pereza estival que se apodera del peque, a no ser que hablemos de artefactos electrónicos, entonces sí, todo el tiempo del mundo es poco. A veces creo que es una batalla perdida, pero no me desanimo, intento llegar a acuerdos con él. Más de una mañana le he puesto a pasar el aspirador (solo le pareció emocionante el primer día), y también le expliqué cómo tenía que limpiar su baño, aunque tuve que contar hasta diez en más de una ocasión (ya sabes, la bayeta que chorrea, el donlimpio que cae al suelo y se pisa, en fin...). Pero también hemos salido a pasear por el campo, fuimos a ver una exposición el martes por la mañana, nos hemos acurrucado juntos en el sofá a pesar del calor, vimos Sherlock Holmes por enésima vez y también hemos tenido nuestras diferencias. Creo que se avecinan épocas en las que su "vida social" va a cobrar cada vez más peso, y situaciones nuevas se nos presentarán, sin saber muy bien cómo responder como padres.
El mejor momento de la semana fue cuando recibí un paquete de una comprita que hice por internet. Aquí es difícil encontrar este tipo de tiendas o mercadillos, no existe como en Francia u otros países europeos una tradición de ventas de segunda mano, así que suelo recurrir a sitios como eBay o Todocolección. Ya estoy buscando fotos antiguas para poner en los marquitos, aunque les falta el cristal, no sé cómo haré, se me están empezando a acumular algunos marcos.
Bueno amigas, os deseo un feliz fin de semana. ¿Habéis hecho planes? Yo por fin sí (suspense). Espero que el sol nos acompañe. Nos vemos el domingo en el proyecto 52 semanas, no me falléis.
Un fuerte abrazo