11 abril 2013

Fantasear

¡Hola a todo el mundo! Estos días estoy mirando al cielo más a menudo, busco luz y sol, pero solo encuentro gris y nubes.  Por no hablar del frío que nos está sacudiendo otra vez.  Pero mirando las previsiones para los próximos días, veo que el fin de semana llegaremos a 21º y el cielo estará azul.

 
Tengo tareas pendientes en el jardín, una de ellas es contratar una empresa de jardinería para que pode los pinos, porque han alcanzado una altura considerable y ya no hay quien meta mano ahí.  Todavía recuerdo cuándo recién plantados me llegaban al hombro hace ya nueve años. (¿tanto....?)
 

En mi cabeza bailan tantas ideas para este jardín, pero él lleva un ritmo y yo otro.  El verano pasado planté estas hiedras en un lado, con la idea de que tapasen el murete.  En mi imaginación veo un lateral cubierto de hiedra, y en medio un angelito de piedra, que vaya tomando un tono antiguo. Ya sé que si no tienes cuidado la hiedra lo acaba invadiendo todo, pero ahora solo pido ¡creced, creced......!, ya os esperaré podadora en mano.

Lo encontré aquí.
Veo una mesa de hierro redonda, no muy grande, blanca en sus inicios, pero con marcas de óxido en la actualidad, con un par de sillas a juego, donde poder abrir un libro en verano, mientras saboreo una infusión y oigo el trinar de los pájaros. ¡Ah, y hablando de pájaros, también veo una casita de madera colgada en uno de los pinos! Verlos entrar y salir mientras me quedo muy quieta, esperando, sin moverme para no asustarles.  También alguna valla de madera para dar un toque de cabaña del bosque... Bueno, voy a parar ya que si no...
 

Si no, pasa lo que pasa, que me pongo a buscar angelitos en internete y cuando miro el reloj es la una menos cuarto y la comida sin preparar.  ¿Qué hacer? Cuando llego a este punto, lo más socorrido es preparar mi "super-ensaladilla".  A saber (para dos personas): cuezo dos patatas medianas y un huevo.  Cuando estén listos, los parto en trozos pequeños, y añado un poco de cebolla picadita, una lata de atún, jamón de york y luego echo un vistazo al frigorífico.  Hoy he visto dos pimientos del piquillo tristes y solitarios, así que también los he añadido.  Luego un chorrito de aceite virgen de oliva y un poco de salsa rosa para mi señor marido que le encanta (esta es de bote, no os penséis).


Hablando de comida, antes de las vacaciones escolares el peque tuvo que imaginar un pintxo para la clase de... (arggggg... no lo recuerdo), y el martes tuvo que llevarlo ya preparado.  Os prometo que yo no intervení para nada, fue todo invención suya.  Aquí se ve la influencia de lo que ve en casa.  A veces preparamos ensalada de tomate con queso de cabra y nueces, y esta  fue su versión.  Pero claro, el lunes a las seis y media de la tarde me pide que vaya a comprar queso de cabra, y le digo que ni loca, que se apañe con lo que hay.  (yo creo que tiene madera de chef, bueno, igual es amor de madre, jajajaja...)


Más cosas.  ¿Recordáis el juego de cafetera que os mostré?  Bueno, pues ya está limpio y reluciente, aunque me ha costado lo suyo.  Había partes literalmente negras.  El material es alpaca, la llamada plata alemana, que es una aleación de cobre, níquel y zinc. En internet hay cientos de maneras para limpiarla, pero yo solo me fío de lo que experimento, y no tengo ganas de perder tiempo con mezclas extrañas de bicarbonato, limón, sal, pasta de dientes, y mil cosas más.  Yo descubrí hace un tiempo la lana de acero.  A mí me funciona bien, pero siempre con sumo cuidado.  La paso suavemente con movimientos circulares, y si por casualidad veo que alguna parte se raya, lógicamente dejo de frotar.  Prefiero pasar la lana cincuenta veces suavemente que cinco con fuerza.  Cada uno que limpie como quiera, a mí me fue bien, pero dependerá de las piezas, tampoco soy una gran experta.  Como toque final, froto con un paño limpio de algodón, para eliminar cualquier resto y sacar brillo.


He tenido que organizar mi "rincón favorito", que poco a poco se va llenado de cosas que me hacen feliz. Sería bonito saber la historia de estos objetos ¿no?.  A quién pertenecieron, dónde estuvieron colocados, si alguien admiró su belleza o si durmieron guardados en un desván a la espera de una vida mejor.  Sin duda, aquí, van a tener una admiradora para siempre.  Este tipo de piezas no tiene un gran valor económico, pero me ayudan sin duda a crear mi pequeño mundo de fantasía con el que disfruto tanto mirándolo como compartiéndolo con vosotros.
Un fuerte abrazo.

05 abril 2013

Semana de Pascua


Ya sabéis por mi último post, que la semana pasada, padre e hijo se fueron unos días fuera, mientras yo me quedé trabajando.  Aquí podéis ver unos detalles que me trajeron del Real Sitio de Aranjuez,  un lugar maravilloso al que solemos acercarnos cada vez que vamos a Madrid y tenemos tiempo para ello.  Son un pequeño cuaderno y una tira de postales con fotografías preciosas.


Otro recuerdo más práctico del viaje son estas nueces compradas en un pueblo de Soria llamado Ágreda por el que pasamos de camino a Madrid.  En el viaje de vuelta siempre paramos para tomar un café y comprar algún producto autóctono, como nueces o patatas.  A la vista quizás no sean tan bonitas como las que venden en las tiendas, pero su sabor es exquisito.


Esta semana los niños tienen vacaciones escolares, así que he aprovechado para hacer más cosas con el peque, como preparar un bizcocho, ver los vídeos que grabaron en Madrid, comprar unas deportivas, ir haciendo planes de campamento para el verano, leer juntos antes de ir a dormir, una merienda extra, en fin, ese tipo de cosas.


El tiempo ha vuelto a sus andadas.  Después de algún día soleado y primaveral, el agua y el frío han vuelto. Hoy viernes a eso de las cinco de la tarde ha empezado a nevar un poco, y los abrigos creo que se van a quedar algún tiempo más con nosotros.  ¡Qué mejor que quedarse en casa, con un café y un trozo de bizcocho! Hay tantas cosas que se pueden hacer.


Ayer salí un momento al jardín a echar un vistazo a mis plantas, y me llevé una gran alegría al ver que los nomeolvides que planté en agosto han empezado a florecer.  De momento solo hay dos florecitas, pero confío en que esta planta llene de azul mis tardes de primavera.



¡¡¡Por último, mi gran alegría de hoy!!!  Por fin llegó mi paquete, ayyyyyy.... un juego de cafetera, azucarero y lechera, que conseguí en eBay antes de Semana Santa.  Con tantos días de fiesta entre medias, no veía el momento de recibirlo.  Cierto que está algo sucio, pero es precioso, me encaaaaanta.  He empezado a limpiarlo un poco con lana de acero, y la diferencia es notable.  En cuanto esté listo os mostraré el resultado.  Ya tengo otra tarea más para estos días. 
Os deseo un feliz fin de semana.
Hasta pronto.

31 marzo 2013

A solas conmigo

¡Hola a todo el mundo! Mientras mucha gente está disfrutando de sus vacaciones, yo he tenido que trabajar.  De momento no tengo oportunidad de coger unos días de fiesta, así que una vez mentalizada, la cosa no es tan grave.  Eso teniendo en cuenta que padre e hijo sí que han ido fuera a pasar unos días de relax.  En estos momentos nos resulta complicado coincidir en las vacaciones, y mucho me temo que en adelante vaya a ser así.


Cuando se fueron sentí una mezcla de envidia, pena y libertad. ¡¡Cinco días con toda la casa para mí!! He preparado las comidas a mi gusto, como esta sopa con picante, mmmm... se me caían lagrimones de lo rica que estaba.


Empecé mi labor de punto de cruz.  ¡Dios mío, no recordaba que los agujeritos fuesen tan pequeños! Bueno, seguramente son iguales, lo que ha cambiado sea mi vista (no somos nada).  Esto que veis es mi producción en dos horas de trabajo.  Espero ir cogiendo mejor ritmo.  Hacía un montón de años que no hacía este tipo de labor, pero estoy muy contenta, creo que va a quedar justo como imaginé.

 

También he pasado un tiempo re-leyendo un libro que perteneció a mi madre.  Es del año 1954 y se titula "Tu belleza".  Desde que cumplí doce o trece años, este libro formó parte de mis lecturas habituales.  Lo que más me fascinaban eran los dibujos que lo ilustraban.  Tan sencillos en apariencia, pero tan ricos en detalles, tan descriptivos en definitiva.  Topé con el capítulo en el que se hablaba del cuidado del cuerpo.  ¿Ducha o baño?: se planteaba la autora como una pregunta transcendental.  Ella dice que "Una mujer que sepa bañarse disfruta de la vida más que ninguna otra."  Ojú, eso tengo que probarlo de inmediato.


Así que el sábado por la tarde, me preparé un baño.  Encendí unas velas y puse música tranquila. ¿Conclusión? Que la señora que escribió aquel libro tenía más razón que un santo.  Me sentí en la gloria, como si fuese la mujer más especial del mundo.  ¡Por favor, tenéis que probarlo!  Yo imaginaba que era una dama de finales del XIX, y que me esperaban a las ocho y media para un baile en los salones de la Marquesa de Puturrú.


Hoy domingo, el día ha amanecido con un precioso cielo azul, un sol radiante y una temperatura de 20º, así que no es extraño que después de desayunar haya sentido la necesidad del contacto con la naturaleza.  Me he puesto ropa cómoda y me he acercado a mi parque favorito, que está cerca de donde vivo.  ¿Queréis acompañarme en mi paseo?



Arboles floreciendo y flores ordenadas como si estuviésemos en el mismo Versalles.


Un riachuelo artificial que forma parte del parque.  Los rayos de sol se reflejaban en el agua haciendo brillar cientos de lucecitas.  ¿Podéis verlas? Venga, adelante, cuidado no os tropecéis.


Seguimos el riachuelo y encontramos narcisos, arces japoneses, arbustos de hermosas flores color salmón, y algo que debéis imaginar: el maravilloso canto de los pájaros y el transcurrir del agua.  Me he sentado un momento en un banco cercano, y he sentido una gran conexión con la Tierra.


Imposible no maravillarse ante el espectáculo de color, olor y sonido que aquí te envuelve.  ¿Habéis caminado alguna vez al lado de una hilera de jacintos?  No sé si el sol hace que desprendan más olor, pero ha sido una sensación impresionante.


Al llegar a casa,  me sentía un poco mareada, pero aún así, he limpiado la mesa y las sillas del jardín, y me he sentado un momento con una taza de café a mirar mi propio jardín.  Después del espectáculo que acabo de ver, esto es un horror.  El césped está verde pero lleno de musgo, aunque por lo menos las hiedras que planté el año pasado parece que siguen vivas y tienen mejor aspecto.  A ver si el sol se queda de una vez con nosotros y podemos empezar a meter mano aquí, que buena falta hace. 
Gracias por estar ahí, por vuestros comentarios que tan feliz me hacen, por los nuevos seguidores, por tantas cosas nuevas que aprendo al visitaros.
Acaba el mes, así que podéis ver el nuevo collage del mes de marzo pinchando en los collages mensuales. Espero que os guste.
Un fuerte abrazo amig@s

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P.D. Me gusta encontrarme conmigo misma.  Sentir mi mente que habla conmigo, pero os echo de menos. El ser humano nació para estar en compañía.  Lo sé. Os mando esta nube blanca del amigo Ludovico.


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