31 agosto 2012

¿Quién juega aquí?


Quizás recordéis que hace unos días estuvimos en el bonito pueblo de Olite visitando sus fiestas medievales.  Algo quedaría en el subconsciente del peque, cuando me pidió que le sacase el Exin Castillos que heredó de un primo mayor hace unos cuantos años y que andaba guardado allá en el altillo de un armario.  Si sigues las instrucciones se convierte en el castillo de "Jaime I El Conquistador" que reinó en Aragón allá por el siglo XIII, pero mi hijo prefiere la versión libre.  ¡Ainssss se dejó sin poner la puerta con lo bonita que es...!


Entrar en el cuarto del chaval me sugiere todo un "mundo de posibilidades".  Desde el cabreo monumental porque te tropiezas con cualquier cosa tirada en la alfombra, o esa cama que sigue en el mismo estado de cuando se levantó, es decir, hecha una bola de sábanas. También hay días que da gusto entrar, que normalmente coinciden con el día en que me deslomo limpiando.  



Y luego están los días en los que una se siente creativa y decide que los clics están solos y abandonados, y tienen por delante una importante misión, como puede ser rescatar a alguien que se está ahogando...  Entonces aparece el buzo Paco Clavel, con su lanza, arpón o como se llame, y con una sencilla a la par que elegante escafandra que no le deja ver más allá de sus narices, decide lanzarse al agua en su rescate. 


Aquí hay rescates por todas partes, ya sea por tierra, mar o aire.  Los lego también se emplean a fondo y no dudan en saltar de un helicóptero, conducir un Jeep o hacer equilibrios, no se sabe muy bien para qué.  Obsérvese la mala idea del peque colgando por los pies al señor bombero, mientras el otro hace equilibrios subido a una barra interminable.



¡Ay, y qué decir del Crustáceo Crujiente! Pues que me encanta, con su hamburguesa y la puerta de entrada, y esa caja registradora.  Son una monada.
Viendo todas las fotos en conjunto se nota que no hay niñas en casa ¿no?, bueno, estoy yo, que para el caso...  ¡Ay, no tengo remedio, lo que disfruto haciendo este tipo de fotos! Otro día haré más, como no tiene juguetes el chaval...
Espero que paséis un bonito fin de semana. Hasta pronto.

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Aprovecho para dar la bienvenida a Marisa del blog Cajón Desaztre, que tan buenos ratos de risa nos hace pasar.  Gracias por unirte.

26 agosto 2012

En esta semana...

Por fin parece que el calor sofocante nos abandona unos días.  No había manera de refrescar la casa, y si algún mediodía corría un pelín de aire, ya estaba el de la barbacoa de al lado para invitarte a cerrar todas las ventanas de la casa.



Mi mejor amigo durante estos días ha sido este abanico que compré en Almería en las vacaciones de verano.  Es de madera y está pintado a mano. Los vendía una chica artesana en un puesto en el paseo de la playa.  Había montones de colores y me costó un buen rato decidir cuál comprar, porque eran todos preciosos.



También nos hemos aliado con los helados y polos.  Estos en concreto se los copié a Miren que tiene un precioso blog de cocina.  Son polos de té, pero creo que les debí echar más azúcar o algo, porque estos estaban insípidos totalmente.


Por cierto ¿os acordáis de las semillas de flores azules que planté? Pues mirad cómo están ya.  En cuanto crezcan un poquito más las tendré que transplantar.


Las tardes que se podía salir un poco al jardín, aproveché para leer.  Aunque a veces es difícil encontrar un rato de silencio fuera, si no son los niños jugando en los columpios de enfrente, es el perro del vecino, el otro con la cortacésped, el de la furgoneta que vende "malacotones" a grito pelao...  ¡Ay...! más de una vez pienso cuánto me gustaría vivir en una casa de pueblo, alejada de todos estos ruidos, aunque en realidad no puedo quejarme porque esta es una zona bastante tranquila.  Pero el verano es lo que tiene.


En la cocina también intento reducir el calor, nada de hornos.  Muchas ensaladas sobre todo.  Cuantos más tropiezos tengan mejor que mejor. 


Una de las frutas que más me gusta es el melón.  Aunque a veces es difícil encontrar uno que esté realmente rico.  Me encanta el jamón con melón, es una delicia la mezcla de sabores, aunque quizás esté un poco pasado de moda, pero a mi me da igual, me encaaaaaaaanta.....


En agosto muchos pueblos están en fiestas y es fácil encontrar un rato para tirar unos dardos en algún puesto y llevarse algún premio.



Aunque no siempre sea el premio más agradable del mundo.  ¿A quién se le habrá ocurrido fabricar una especie de bidón lleno de chapapote en el que te encuentres un esqueleto de tiranosaurio?  Dios, qué cosa más repugnante...  Bueno, pues ese fue el regalito elegido.


Un día el peque me sorprendió montando él solito el Titanic con el Tente.  Es un juego heredado, y recuerdo que hace un par de años me tumbaba en la alfombra con él y con las instrucciones, y tardábamos un siglo en hacer solo la base.  Ahora, en menos de una hora lo hace él solo.  Resulta sorprendente lo rápido que crecen no solo física sino mentalmente también.
Hasta pronto.

22 agosto 2012

Excursión al Monte Igueldo



La semana pasada hicimos una escapada al  Parque de Atracciones del Monte Igueldo en Donosti.  (por cierto que este año celebra su centenario.  Sus inicios se remontan a 1912). Es una visita que solemos hacer todos los años, incluso el peque celebró una vez allí su cumpleaños con sus primos guipuzcoanos.  Subir allí es como aterrizar en nuestra niñez, todo sigue prácticamente igual, la montaña suiza, los autos de coches, el cosmicar, el paseo de la risa, las camas elásticas, el laberinto, la casa del terror, los ponys, bufff..., y sobre todo, sobre todo....



... las impresionantes vistas.  La bahía de la Concha, tan maravillosa, aunque ese día se declaró un incendio en un monte cercano, y la columna de humo se extendía largamente hacia la derecha.  Poco a poco fue remitiendo y parece que pudieron controlarlo.  También se puede ver en la zona del puerto, una noria y varias atracciones ya que era Semana Grande en Donosti.


Puedes subir hasta arriba en coche, andando o en el precioso funicular, que fue estrenado en 1925 y sigue subiendo y bajando sin parar. 


El monte lo corona este torreón que tiene sus inicios en el siglo XVIII y que se usó también como faro de leña.  A finales de los años 60 se construyó al lado el Hotel Monte Igueldo, en el espacio que ocupó anteriormente el llamado Casino.  El torreón se puede visitar pagando entrada.  Pero justo donde tomé esa foto, y en frente, uno obtiene una vista preciosa de parte del Parque.



Abajo y si quieres ver con más detalle la bahía de la Concha puedes usar estos telescopios. ¿No os recuerda a Wall-i pero en azul?


Dentro del parque hay mil y un rincones y objetos curiosos que fotografiar.  Bancos tallados completamente de piedra, anuncios antiquísimos realizados con azulejos y que siguen ahí tan frescos, sin apenas notar el paso del tiempo, las ventanas del Cosmicar que siempre me llaman la atención. (manías que tiene una)




Y por supuesto los juegos de habilidad, el tiro al pichón, el pim pam pum, la carrera de tortugas y similares.  El peque ayudado por su padre, disparó cinco tiros con la carabina, y tiró las cinco bolas.  El pobre creyó que con tal hazaña el regalo sería un poco mejor.



Le dieron a elegir entre un llavero, una peonza y un balón.  Después de un buen rato decidiendo, se quedó con el balón, aunque no es muy futbolero.
 

Me monté con el peque en la Montaña Suiza, que para mí es la atracción que más recuerdos me trae de la niñez.  Es normal que desde la perspectiva de un niño todo se recuerda más grande de lo que es en realidad, pero sigue conservando un encanto especial, y la tripa todavía sigue saltando de emoción.


También nos dimos una vuelta por el Río Misterioso que con sus barcas antiguas te da un paseito muy agradable.  ¡Qué aire tan rico soplaba por allí, con el calor que habíamos pasado horas antes!


Por último un paseo en pony y con eso se dio por concluida nuestra visita a Igueldo.  Si seguimos una hora más, nos dejamos la mitad del sueldo.  De todos modos, si nunca habéis estado y venís a San Sebastián, os recomiendo una visita, por el encanto que tiene, por las vistas, por la brisa que sopla, por el vuelco del estómago en la montaña suiza, y porque para los que lo conocemos desde siempre, es una vuelta atrás durante un par de horas, y siempre es un gustazo volver.
Hasta pronto.

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Aprovecho para dar la bienvenida a dos nuevas amigas que se unen, Valera y Verónica.  Muchas gracias.

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