15 julio 2013

Tiempo de jardín


Resulta imposible permanecer dentro de casa en ciertos momentos del día.  A veces el calor nos da un respiro y en cuanto la temperatura baja unos grados y empieza a correr un poco de brisa, olvido mis chancletas en cualquier lugar, relleno un vaso con hielo y sprite, y dejo que mis pies se refresquen en contacto con la hierba del jardín.  Me encanta andar descalza por la hierba, es como flotar.
 

Luego me siento y me dedico a mirar el jardín.  Lo que he hecho, lo que falta por hacer, qué quitaría o qué pondría.  La hortensia está preciosa este año, aunque el tamaño de las flores no tiene nada que ver con las que se ven en el norte.  Aquellas parecen pelotas de fútbol.  Imagino ya cuántas hortensias secas tendré este otoño, ¡¡¡bieeeeenn!!!



Justo detrás de las hortensias, entre las abelias, se encontraba el nido de pollitos que os enseñé aquí.  Esta foto la saqué poco antes de irnos de vacaciones y mirad qué grandes estaban ya.  Así que ya me esperaba yo que al regresar, el nido estuviese completamente vacío.  Me dio un poco de tristeza, pero también alegría al saber que todos volaron sanos y salvos.  Sin duda mamá pájaro hizo bien su trabajo.


En primavera planté unas semillas de flores que según indicaba la bolsa eran de color rosa, violeta y azul.  Las puse entremezcladas con las prímulas en abril , pero mi sorpresa ha sido que son blancas, así que como para fiarte de lo que pone en las bolsitas de semillas.


Queda poco para que el peque se vaya de campamento.  El año pasado fueron nueve días que se me hicieron eternos.  Este año solo había plazas para un campamento de dos semanas, así que aunque al principio protestó un poco, ahora ya se ha hecho a la idea (yo también, que conste).  Me repito a mí misma que le va a venir bien relacionarse con chavales de su edad y hacer actividades al aire libre.  Nos va a venir bien a todos echarnos de menos por un tiempo.  De momento aprovechamos al máximo el poder estar fuera jugando a cualquier juego que conlleve agua.


Hoy ha sido una improvisada guerra de globos que teníamos pendiente.  Solo nos quedaban estos así que ha sido como un aperitivo.  Aplazamos la "gran guerra" para cuando vuelva del campamento.  Esperemos que su padre se anime también.


A partir de la una y media ya tenemos sombra en esta parte, así que comer o merendar aquí es una gozada. 


Para terminar os enseño esta campana de viento hecha con caracolas que compramos estas vacaciones.  Según el Feng Shui su sonido atrae felicidad y buena suerte a la casa.  Dicen también que crea una atmósfera de paz ya que se equilibran las energías naturales. No sé yo..., de momento puedo decir que el sonido me parece mágico.
¿Cómo pasáis vosotras las tardes? ¿Hacéis algo especial con los niños? Cualquier sugerencia es bien recibida.  Tendré que ir recopilando ideas para cuando el peque vuelva a finales de mes, y podamos hacer cosas diferentes.
Un beso.

14 julio 2013

Blanco y rojo


Hoy es el último día de las fiestas de Sanfermín.  Aunque hace ya una semana que volvimos de vacaciones, todavía no he conseguido estar al día.  Lavadoras, plancha, limpieza, todo ha ido a un ritmo más lento de lo habitual.  El calor horrible que está haciendo no ayuda nada, y hace que cualquier esfuerzo físico por pequeño que sea se convierta en todo un derroche de sudor.  Pero hay que sacar un tiempo para la diversión, sobre todo en una semana como esta. Hemos ido un par de días a Pamplona y aunque las fotos no difieren mucho de las del año pasado siempre hay nuevos puntos de vista.   Me encantan esos enormes racimos de globos meciéndose al aire.  A veces pasas por debajo y tienes que apartarlos con la mano para que Dora la Exploradora o alguno de sus compinches no te saque un ojo.


La crisis ha llegado también a las tiendas de souvenirs: camisetas, zapatillas, botas de vino, todo en liquidación.  Parece que la palabra "outlet" es siempre un reclamo.


El primer día dimos una vuelta por el casco viejo después de comer en un restaurante chino.  La tarde se nos fue intentando aplacar el bochorno con unas cuantas cervezas mientras gentes de lo más dispar se iban cruzando en nuestro camino.


De camino a la sociedad Gazteluleku para tomar el mejor sorbete de champán en estas fechas, pasamos por este edificio que fue la antigua Biblioteca Municipal. Su construcción finalizó en 1913 y aunque en un principio era la sede de una entidad de banca y seguros llamada "La Agrícola", después se convirtió en el "Grand Hotel" de Pamplona hasta 1934.  Lo poco que sé es que se reformó recientemente y creo que ahora funciona como biblioteca del casco viejo.  Es uno de mis edificios preferidos de la ciudad.


En el post sanferminero del año pasado, os hablé de esta super-noria.  Aquí la tenemos de nuevo, aunque esta vez en otra ubicación.  Han subido el viaje a 6 €, así que nos limitamos a contemplarla un rato.


Este año está haciendo muchísimo calor.  Normalmente superamos los 30º, así que este año lo siento Mesón Baturro, pero el cuerpo solo me pide cosas frías y refrescantes.


Otro día la visita obligada fue a las ferias (aquí llamadas barracas), para montarse en algún cachivache y probar suerte con el tiro a la bola.  El pobre no atinó demasiado, y solo consiguió un cutre llavero.


Nuestra última salida fue ayer a la noche, para ver un concierto gratuito de uno de nuestros grupos favoritos: M Clan. Después de cenar en casa, cogí una mochila y metí una pequeña manta, una neverita con un par de cervezas para nosotros, un Sprite para el peque y unas chaquetas por si refrescaba (que no refrescó).  Nos sentamos en la hierba cerca del escenario y pudimos disfrutar de buena música en directo y gratis.  Hacia la una y cuarto el peque se empezó a quedar dormido así que recogimos todo y volvimos a casa.

Y así hemos pasado esta semana.  A partir de ahora todo volverá "más o menos" a la normalidad.
Hasta pronto.

09 julio 2013

Días en Aguadulce

¡¡¡Hooola a todo el mundo!!!! ¡Cuántas ganas tenía de volver a asomarme por aquí después de más de dos semanas "fuera de combate".  Se me amontonan las ideas y las fotos, por no hablar de la ropa sucia, el frigorífico vacío, y demás asuntos domésticos, pero lo primero es lo primero.


Como decía en el anterior post, al final pude ir unos días de vacaciones.  Nuestro primer día coincidió con la noche de San Juan al igual que el año pasado.  Ya por la tarde se empiezan a formar grupos de gente en la playa, que preparan sus hogueras como es tradicional.  Muchos llevan barbacoas y neveras, y preparan la cena a la orilla del mar. 


En Aguadulce hay un largo paseo que bordea la playa.  Puedes encontrar diferentes chiringuitos en los que poder tomar algo mientras el sonido del mar se convierte en la mejor música de fondo posible.


Nuestro día comenzaba con un desayuno completo.  Algo de fruta, un pequeño bocadillo y para finalizar un café con leche con algo de dulce (todavía no he tenido el valor de pesarme...) Luego cargábamos nuestros trastos y nos dirigíamos a la playa a eso de las nueve y media.
 

Después de embadurnarnos de crema solar, el peque y su padre iban a pasear por la orilla un rato, con la excusa de buscar "tesoros".  Yo me quedaba guardando el campamento hasta que volvían y me enseñaban sus hallazgos.  Saben que me encantan los cristales de mar y siempre había alguno entre ellos.


Luego era nuestro turno.  En una parte de la playa hay una zona rocosa, y este era mi lugar preferido.  Me encantaba dejar los pies quietos entre las rocas y la arena y dejar que las olas fuesen y viniesen mientras mis pies se iban hundiendo cada vez un poco más.  ¿Podéis imaginar un exfoliante mejor?


Este año no había medusas, supongo que por estar el agua bastante fría y por la barrera de redes que había a lo largo de la playa.  Si leístes el post del año pasado, sabréis que la colchoneta pasó a mejor vida, así que este año nos hicimos con una nueva.  Yo la bauticé con el nombre de la "colchoneta magadalena".  ¿No os recuerdan a los moldes de hornearlas?  Nos reímos mucho los dos intentando sentarnos a la vez con la dificultad añadida de tener que distribuir el peso...


El peque todavía disfruta manoseando la arena, pero aunque principalmente se trata de una playa de piedritas, hay zonas donde la arena es fina y permite hacer alguna construcción.  Un día hicimos un castillo con su túnel subterráneo y todo, pero me dejé la cámara en el hotel y no lo pude fotografiar, ainsss.......


Cerca de la orilla había bastantes peces pero aunque íbamos bien armados, era casi imposible coger alguno.  Nos hacía ilusión meter uno en el cubo y luego soltarlo, pero creo que eran más listos que nosotros dos.



Disfruto mucho viéndole jugar en el agua, aunque a veces reclame mi atención más de la cuenta, pero el ser hijo único es lo que tiene. 


A eso de la una del mediodía volvíamos al hotel.  Una ducha fresca y a comer.  He hecho un montón de sudokus, sobre todo antes de ir a dormir, cuando sientes ese cansancio agradable de no haber hecho otra cosa en el día que bañarte en el mar, tomar el sol, beber cerveza y pasear.


Aunque tengo que decir que empecé mi estancia aquí con una pequeña contractura en el cuello, lo justo como para sentir que mi cabeza y mi tronco eran una misma pieza.  El peque recogió unas piedras en la playa con la idea de darme masajes de "piedras volcánicas" (¿de dónde habrá sacado esa idea?).  Las colocaba en la barandilla de la terraza y cuando estaban casi quemando me las ponía en la zona afectada, mientras presionaba con toda su alma. Lo que sigue a esto me lo guardo para mí, ozú......



Después de comer pasábamos un rato tranquilos en la habitación viendo la tele o echando una pequeña cabezada.  Algún día bajábamos a la piscina del hotel, pero este año ha hecho mucho viento.  Según oí decir era viento de Levante, y esto hacía que las temperaturas fuesen muy agradables, pero resultaba molesto el estar sujetando todo el rato las cosas.



Las tardes las dedicábamos a pasear.  Hay un largo paseo donde además encuentras puestos de pulseras, bolsos, chiringuitos, helados y todo lo que necesites. La foto de arriba está tomada al final del paseo.  Estas casas están enfrente del puerto deportivo. El contraste del paisaje me resulta fascinante.



Al final del paseo, llegamos a la zona del puerto deportivo.  Montones de barcos amarrados meciéndose y sonando con el vaivén del agua.


Este año olvidé traer una memoria adicional para la cámara de fotos, así que cada día tenía que pasar un rato borrando aquellas que a primera vista me parecían peores.  Pero qué difícil hacer una selección con estas vistas tan preciosas


En el puerto hay numerosos locales para tomar copas, y aunque aquí hay más ambiente por la noche, el caer de la tarde ofrece un maravilloso juego de colores. Me encanta ver reflejados los barcos en el agua. Me sugieren una suavidad y un relax increibles.


Por esta zona se pueden ver un montón de enormes peces, quizás corcones.  Los niños les echaban grandes trozos de pan y ellos se peleaban por quién cogía el trozo más grande.  


Mi marido y yo fantaseábamos imaginando lo bonito que sería tener un barquito así, con su camarote, su cocina, su frigorífico, incluso equipado para pescar.  Poder pasar varios días en el mar, tomando el sol en la cubierta, dándote un chapuzón, preparando unas cervecitas frías...


Es bonito soñar ¿verdad?.  Nosotros vivimos a una hora del mar, y sería como ir al apartamento de la playa.



Ya me veía amarrando nuestro pequeño barquito y yendo todas las semanas sobre todo en verano.




De vuelta, fuimos andando hasta un espigón cerca del faro.   Viendo las fotos, casi puedo sentir la brisa que corría y el olor del mar. 


Una noche tuve antojo de cenar viendo el mar, y aunque este no era el restaurante más elegante del mundo, disfruté muchísimo.  Las crepes estaban de muerte.  Con la brisa en la cara y una copa de lambrusco frío, ¿se puede pedir más?


Este ha sido un pequeño esbozo de los días pasados.  Me gustará volver a él para seguir recordando, pero ahora me esperan asuntos más terrenales y menos agradables, y todo ello con el horrible calor que estamos teniendo desde que llegamos.  Tengo que sacar tiempo además para visitaros y ver cómo os van las cosas.
Hasta pronto.


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PD. Ha sido una enorme sorpresa llena de emoción, el post que me dedica Conxita en su blog Té de Ternura.  Me siento honrada, y lo digo totalmente de corazón.  Tus fotos son siempre una inyección de color y energía. ¡Pedazo mojito amiga! ¿No puedes mandármelo por mensajero, jajajaja...? No dejéis de visitarla chicas. (aquí)

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