30 enero 2022

Otra vez en Madrid


Pues sí, así surgen las cosas. Ya estuvimos a principios de diciembre, pero la semana pasada y por una circunstancia laboral de sr. marido que tuvo que ir allí, buscamos la "excusa" perfecta para pasar un fin de semana largo en Madrid. No hice demasiadas fotos, y ahora me arrepiento la verdad. Pero entre el frío que atenazaba las manos, los guantes, la bufanda, la mascarilla, el bolso y demás, lo que menos me apetecía era sacar la cámara... bueno sí, es una excusa barata, lo sé. ¿Qué hicimos? Pues vimos un par de obras de teatro, comimos en varios sitios espectaculares, visitamos el Rastro (compré Jane Eyre con una encuadernación clásica que me encanta), paseamos por la Gran Vía, viajamos en metro, fuimos de compras a un outlet en Getafe que nos encanta, saludamos a los leones del Congreso de los Diputados, disfrutamos un par de gin tonics en una terraza de la Plaza del Carmen al lado del Teatro Muñoz Seca (donde eran las funciones de teatro), con los tiempos muy bien medidos, así que nos cundió mucho. El lunes pedí fiesta en el trabajo, y regresé yo sola en autobús a Pamplona, mientras sr. marido se quedaba en Madrid hasta el viernes que volvió. La verdad que nos gustó el plan. Sería interesante hacerlo con otras ciudades que no estén a más de tres o cuatro horas en coche, ya iremos viendo.
Os deseo una semana estupenda.

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P.D. Como todos los meses, he preparado el collage del mes de enero, en la pestaña Collages

13 enero 2022

Enero avanza


Y tanto que avanza, como que quise hacer una entrada para el día de Reyes, y aquí estamos, a 13 de enero y con las últimas fotos de Navidad coleando.... Nuestra Nochevieja fue tranquila, como lo viene siendo desde hace años. Sr. marido encendió el fuego del asador, y comimos unos solomillos que parecían mantequilla. También pimientos rellenos de bacalao que hice el día anterior, paté, jamón y de postre turrones varios, entre ellos uno sabor brownie que no gustó demasiado. Al mediodía, después de salir del trabajo, compré un cohete de esos que llevan sorpresitas dentro (es algo que me gusta hacer todos los años) y fue divertido, salimos fuera a tirarlo y todo salió volando, jajajaja.... Era un cohete pequeño, aunque lo quise más grande pero el tamaño siguiente era demasiado grande (y demasiado caro). También compré unas bengalas por las que nadie se interesó, excepto yo claro... Después de las campanadas, jugamos al bingo y ni gané ni perdí. Poco más puedo contar, nos quedamos de cháchara casi hasta las cinco de la mañana, y al día siguiente me costó levantarme. Más vale que teníamos reservada mesa en un restaurante cercano. 


Y a la semana siguiente, llegó el día de Reyes. Se olvidaron de dejarnos algo a sr. marido y a mí, pero no así al chico, que se encontró debajo del árbol dos libros. Luego desayunamos el típico roscón, con un café con leche bien calentito. La figurita me tocó a mí, y fui coronada por mí misma. El haba, osea, el que tiene que pagar el roscón, le tocó al chico, el cual se apresuró a deshacerse de la cosa antes de que nadie le viese, jajajaja.... En fin, con este post tardío, y sin mucha proliferación de fotos, quedan clausuradas las fiestas de Navidad.
Os deseo un Feliz 2022, mil gracias por estar siempre ahí ♥♥♥♥

31 diciembre 2021

Ilusión

Como todos los años, me gusta reservar un ratito en la última tarde del año, para publicar una entrada con las fotos que he hecho días atrás, y también para componer el collage de diciembre. ¡¡¡¡ Lo disfruto muchísimo!!!! Son del día de Navidad, en el que fuimos a comer a un restaurante japonés, ya que el chico venía también y a él le gusta mucho. Aunque nada más terminar la comida, se fue porque había quedado con sus amigos. A veces tienes la sensación de que tus hijos están a años luz de ti. Supongo que son cosas de la edad (ahora tiene diecinueve), no sé, te sientes un poco anticuada al lado de ellos. Confieso que es complicado ser padres hoy en día, incluso ahora, no sé si debo decir padres, padres y madres, madres, progenitores... ¡¡¡socorro!!! 
En fin, yo intentaré seguir disfrutando de las luces de mi casa (las que pongo yo, porque nadie más lo haría), de las de la ciudad, de las de la Feria de Navidad, siempre estirando el cuello hacia arriba para contemplarlas, con esa ilusión que espero no perder nunca. Como el otro día, que fui al centro de Pamplona a hacer unos recados, y me quedé un buen rato con la nariz pegada (es una forma de hablar, eh, en todo caso sería con la mascarilla pegada, jajajaj...) al escaparate de una tienda de artículos para el Belén de las de toda la vida. Muchos eran mecánicos, como una mujer dando de comer a las gallinas, un herrero golpeando el yunque, una hilandera trabajando... tan preciosos todos y que me recordaban tanto a mi infancia, aquella en la que casi todo era perfecto. Estos días que he tenido vacaciones, he pensado mucho en la Navidad de mi niñez, y he llegado a la conclusión de que la palabra que lo impregnaba todo era ILUSIÓN. Así que como todo el mundo hace propósitos para el año nuevo, el mío será buscar la ilusión pero con cuidado, que como bien dice la RAE que tanto me gusta consultar, hay cierto "engaño en los sentidos", pero bueno, para eso hemos recorrido un largo camino desde que teníamos seis años.
Os deseo que paséis una feliz noche y que vuestros propósitos para este 2022 estén cargados de

💖  I  L  U  S  I  Ó  N  💖  


¡¡¡ FELIZ 2022 !!!!

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