07 diciembre 2017

La primera nevada


Hola amigas!!!  Justo hace una semana, cayó la primera nevada de este otoño.  Fue durante la mañana del viernes. Luego ya no nevó más, pero como hacía mucho frío la nieve tardó en deshacerse.  Recuerdo cuando el chico era más pequeño, no hacía falta preguntarle dos veces si quería ir a jugar a la nieve.  Ahora ni lo intento, no vaya a ser que me mire como a una loca.  


Pero el sábado después de comer, ese espíritu infantil que reside en mi corazón, me impulsó a salir a recorrer uno de mis caminos habituales. Busqué el gorro de lana, los guantes y las botas de goma (no tengo otra cosa), ya que la otra opción era quedarme en el sofá amodorrada hasta la hora de cenar.  Sr. marido tampoco es muy amigo de "grandes aventuras"... así que me fui sola.


¡Qué diferente se ve el paisaje! La luminosidad que aporta la nieve, hace que los espacios parezcan más grandes.


Pensé lo fría que debía estar el agua, y en dónde se meterán las aves que suele haber en los márgenes de los ríos.


La tarde se oscurecía poco a poco, casi sin notarlo.  Bajé mi gorro de lana para tapar las orejas todo lo que pude, y subí mi bufanda hasta debajo de los ojos para que el aire frío no se colase por los huecos.  A la ida el viento me daba de espaldas, pero a la vuelta lo hacía de frente, así que por momentos tenía que entrecerrar los ojos.  Me gustó el tono ocre que iban tomando los campos, y el color lila clarito que se veía en el cielo.  
En resumen, un pequeño paseo que con su frescor me sacudió la vagancia del cuerpo y me hizo disfrutar de esos cambios que experimentan las cosas bajo otras circunstancias. 
Un abrazo ♥♥♥

02 diciembre 2017

Fin primer trimestre


El chico acabó una semana llena de exámenes, a una media de dos por día.  El jueves le dieron el boletín de notas y tan solo tiene que recuperar una parte de un examen de euskera.  No han sido unas malas notas, al contrario, varios notables y algún sobresaliente (aunque un aprobado raso en matemáticas).  Teniendo en cuenta que en la primera evaluación suelen dormirse en los laureles, podemos decir que las perspectivas son muy buenas.  Así que como venimos haciendo desde hace varios años, le invité a un McFlurry de Oreo, mientras charlábamos un poco de nuestras cosas.
También aproveché para comprarle un abrigo nuevo que ya le hacía falta, sobre todo ahora que han bajado tanto las temperaturas. Todo el centro comercial estaba decorado de navidad y aunque sea un despilfarro más en electricidad, queda muy bonito, para qué lo vamos a negar.


Hace días que las mañanas amanecían con una capa de escarcha, pero ayer viernes temprano comenzó a nevar.  Después de limpiar la casa, y en especial el cuarto del chaval, salí un momento al jardín para hacer alguna foto. 


Más vale que el día anterior puse a resguardo mis tres macetas tapándolas con un plástico.  Sin embargo las abelias y el resto de plantas del jardín se cubrieron de una capa considerable de nieve que se fue helando poco a poco.


La tarde la dediqué a ver un poco la televisión, devolver un libro a la biblioteca, planchar y hacer la tortilla de patatas de todos los viernes.  Cuando estaba a punto de planchar la camiseta preferida del chaval, recordé que hace un par de semanas falleció Malcolm Young (el de amarillo).  Menuda huella han dejado estos tipos, primero en los padres y luego en los hijos.

Me despido por hoy chicas, el lunes nos vamos a pasar unos días a Madrid.  Serán días de estar en familia, de hacer planes llenos de ilusión, de hacer compras, de disfrutar de la capital, en definitiva, de romper un poco con la rutina.  Tendré mi cámara a mano, e intentaré no perderme un detalle.
Un abrazo.

29 noviembre 2017

Mañana de domingo


Salí a caminar como el otro día y cogí una nueva hoja que ya está prensada en un libro gordo para secarla.  Estuve unos cuarenta minutos andando.  A la vuelta compré pan recién hecho para los bocatas del instituto (que congelo partidos por la mitad), me di una ducha y después de arreglar por encima la casa comencé a preparar los ingredientes de uno de los platos guarrindongos preferidos del chico (y mío también jajaja...), a saber, fajitas Old el Paso, con su salsa guacamole que nos sabe a gloria bendita.  Sr. marido es más fino y le va más el marisco.  De postre cuajada que preparé el día anterior, con leche de la misma marca que el coagulante, y con sabor a piedra.  Creo que no hay postre que me guste más.  Recuerdo haber estado varias veces en la Venta Ulzama comiendo unos cuencos enormes de cuajada con sabor a piedra que quitaban el sentido.  También estuve de niña con mis padres, y por eso ese sitio me trae recuerdos tan bonitos.  
Así que nada, otra excursión que me apunto en la agenda, y vosotras también si estáis por la zona.
Un beso chicas :))))

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